
Tanto las fortalezas como las debilidades de nuestros temperamentos pueden ser aprovechadas para hacer el bien. Todo dependerá de la manera en la que decidamos actuar.
El Espíritu Santo de Dios quiere ayudarte para que actives tus cualidades y apacigües las debilidades.
En la Biblia se relata de Saulo de Tarso, quien antes del encuentro con Jesús, era conocido por su educación, su ortodoxia y su celo por perseguir a la iglesia.
Pero luego del encuentro con el Señor, su ser fue transformado, en Pablo discípulo de Jesús, y así es como hoy lo conocemos por otras cualidades, su fe, el amor y la esperanza.
Si lees sus cartas podrás identificar estas cualidades las cuales han sido altamente valiosas en el Reino de Dios.
En la carta a los Colosenses, capítulo 1, verso del 3 al 5, Pablo escribió, “Siempre que oramos por ustedes, damos gracias a Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, pues hemos recibido noticias de su fe en Cristo Jesús y del amor que tienen por todos los santos a causa de la esperanza reservada para ustedes en el cielo. De esta esperanza ya han sabido por la palabra de verdad, que es el evangelio” (NVI).
Aquí vemos a un Pablo que escribe con gozo y que expresa y enfatiza los atributos que tiene esta naciente iglesia: su fe, amor y esperanza.
La verdad es que la mayoría de nuestras cualidades positivas caben dentro de una de estas categorías.
Con Jesús en tu corazón, al tener ese encuentro con ÉL y entregarle tu vida, el Espíritu Santo comienza la obra de perfeccionamiento, pero tú debes rendir tu temperamento para que sea modificado y activado en fe, amor y esperanza.
Oremos “Amado Señor, gracias por crearme a Tu imagen, gracias por las buenas cualidades que has depositado en mi ser. Te entrego las áreas que no he podido controlar para que tu Santo Espíritu las modifique y hacerme unas personas de fe, amor y esperanza. Te pido que me muestres cómo puedo utilizar mi vida para glorificarte y bendecir a las personas que me rodean, lo declaro en el Nombre de Jesús, Amén”.
Versículo “Siempre que oramos por ustedes, damos gracias a Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, pues hemos recibido noticias de su fe en Cristo Jesús y del amor que tienen por todos los santos a causa de la esperanza reservada para ustedes en el cielo. De esta esperanza ya han sabido por la palabra de verdad, que es el evangelio” Colosenses 1:3-5 (NVI).
