Cosas que ameritan una reunión
«Para que también vosotros sepáis mis asuntos, y lo que hago, todo os lo hará saber Tíquico, hermano amado y fiel ministro en el Señor, el cual envié a vosotros para esto mismo, para que sepáis lo tocante a nosotros, y que consuele vuestros corazones». Efesios 6:21-22
El que lee y/o conoce la historia personal del apóstol Pablo, sabe que él nunca se valió ni de su llamado por parte de el Señor, ni de su condición de apóstol, ni de pastor de iglesia, ni de misionero, ni de nada, para convertirse en carga para nadie.
Saben que el apóstol Pablo trabajó con sus propias manos para su propio sustento (Hechos 20:34). No me opongo a que la Iglesia se ocupe de los pastores a tiempo completo. Muy contrariamente, yo mismo hasta lo exigiría, que un pastor sea remunerado por su trabajo, porque incluso es una orden de Dios (1 Timoteo 5:17-18).
Entonces, volviendo a Pablo, él no envió a su colaborador Tíquico para hablar asuntos personales de Pablo, él lo envió para tratarle a los efesios asuntos de la Obra del Evangelio. ¿Podía hacerlo por carta? sí, pero hay asuntos que ameritan una reunión. Y Pablo no podía ir.
29 Julio 2026
