
La generosidad es algo que habita en el corazón de las personas, para algunos ser generosos con los demás no es algo importante, pero para Dios si lo es.
En este sentido, la primera carta de Juan, capítulo 3, verso 17, dice esto, “Pero ¿cómo puede habitar el amor de Dios en aquel que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano pasar necesidad, y le cierra su corazón?” 1 Juan 3:17, (RVC)
¿Está tu corazón movido por la compasión y la misericordia hacia los necesitados?, ¿te cuesta compartir lo que tienes con los demás?
El mensaje de hoy está dirigido a tu corazón, para que el amor de Dios se manifieste con actos reales hacia el prójimo necesitado.
La realidad es que en el mundo entero hay gente con grandes necesidades ya sea estas emocionales, laborales, conflictos en la familia o problemas financieros, y por lo tanto estén sufriendo y se sienten sin esperanza.
Ellos requieren urgentemente sentir la compasión de Dios y su amor incondicional.
Si tienes a Jesús en tu corazón, entonces no serás indolente, ni ignorarás al que tiene necesidades, porque Dios ya te hecho como una nueva creación y te ha dado un corazón de compasión, pero debes decidir mantenerlo abierto y permitir que el amor de Dios fluya a través de ti hacia quienes te rodean.
La relación con Dios en cuanto a la generosidad se parece a una fluir de agua sin fin en la cual nosotros permitimos que la bendición siga fluyendo, no la retenemos, sino que la dejamos pasar para que no se derrame, ni se detenga.
Es decir, si quieres seguir recibiendo bendiciones de amor, paz, bienestar, salud y prosperidad, debes compartir esto mismo con los demás
Debes tener cuidado de no dejar que el enemigo te mantenga tan ocupado(a) que pases por alto las necesidades de quienes te rodean.
Decide ser un(a) digno(a) representante de Dios en la tierra, mostrándole a los demás el amor y la bondad que solo puede venir de un corazón lleno del Espíritu Santo de Dios.
Oremos, “Amado Señor, te pido que me ayudes a tener siempre un corazón generoso, que esté dispuesto(a) a compartir lo que tengo, lo que me has dado con los demás, y así mantener el flujo de tus bendiciones corriente. Quiero representarte de la mejor forma en esta vida, mostrando tu amor por los demás, lo pido en el Nombre de Jesús, Amén”.
Versículo, “Pero ¿cómo puede habitar el amor de Dios en aquel que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano pasar necesidad, y le cierra su corazón?” 1 Juan 3:17, (RVC)
Buen Dia
Juan C Quintero
BuenDiaTodosLosDias.com
