
Vidas transformadas permanentemente son más importantes que vidas cambiadas temporalmente.
Dios en Su amor y poder quiere moldearnos y hacerlo continuamente para que lleguemos a ser semejanza de Jesús.
A menudo vemos la transformación como un acto único. Encontramos un problema y trabajamos en el hasta que mejore, luego la mayoría de las personas regresan a vivir la vida como antes abandonando el camino de la transformación espiritual; pero Dios quiere otra cosa, Él quiere que experimentemos una transformación continua.
Es común que la gente acepte su condición, resignándose a vivir con limitaciones innecesarias, lo hacen como si el Dios al que le servimos no tuviera el poder de liberarnos.
Es equivalente a vivir como si el Espíritu Santo solo apareciera de vez en cuando para cambiar las cosas y que luego se alejara.
Pero la realidad es que nuestro Señor es un Dios de amoroso que siempre está presente.
Él está ahí siempre para nosotros. El Espíritu Santo está activo y listo para guiarnos, para que salga toda oscuridad y que brille la luz de la vida abundante que Jesús ha prometido.
En la Biblia, en el libro del profeta Ezequiel capítulo 36, verso 26, dice así, “Les daré un corazón nuevo, y pondré en ustedes un espíritu nuevo; les quitaré el corazón de piedra que ahora tienen, y les daré un corazón sensible”. (RVC)
El deseo del Señor es que aceptemos el regalo de la transformación que recibimos por medio de Jesús para quitar de nuestra vida y corazón lo que estorba para el crecimiento espiritual, esto significa que decides aceptar ser transformado(a) un poco día tras día.
Esta transformación continua vendrá cuando decidamos dejar de vivir para nosotros mismos y en cambio permitamos que el Espíritu Santo quite toda dureza del corazón y nos sensibilice para convertirnos en un sacrificio vivo y agradable para Dios.
Cuando vivimos para nosotros mismos estamos tomando el control de nuestra propia vida y, por lo tanto, alejamos al Espíritu Santo en Su poder para transformarnos.
Necesitas abrir tu corazón a todo lo que el Espíritu está haciendo, a lo que te está revelando y por supuesto a Su guía en cada momento.
Esto es, que si quieres ser transformado(a) continuamente por el poder y el amor de Dios, debes elegir todos los días para centrar tu vida en torno a Su voluntad y sus deseos.
Oremos “Amado Señor, anhelo ser transformado por ti todos los días. Dejo a un lado mis preocupaciones, mis deseos y planes para seguir tu santa voluntad. Ayúdame a vivir bajo la guía y ministración del Espíritu Santo y así tener un corazón sensible para ti, lo pido en el Nombre de Jesús, Amén”
Versículo, “Les daré un corazón nuevo, y pondré en ustedes un espíritu nuevo; les quitaré el corazón de piedra que ahora tienen, y les daré un corazón sensible”. Ezequiel 36:26 (RVC)
Buen Dia
Juan C Quintero
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