
El cambio nunca termina, porque vivimos en un mundo de cambios permanentes.
De seguro, tú o alguien cercano a ti, está queriendo cambiar.
¿Qué clase de cambios?; cambios en sus relaciones familiares, cambios en su visión negativa de la vida, en su situación financiera, o en el trabajo, cambio de hábitos o incluso cambiar su mente, de los malos pensamientos, de la baja autoestima, de la inseguridad y de la desconfianza.
Estos cambios en la mayoría de los casos no se pueden lograr solos; por lo que miles están frustrados porque no lo logran.
Por eso hoy te digo… “de la mano de Dios si se puede… es Él quien inicia y genera el cambio”.
En la Biblia, en el evangelio de Marcos, capítulo 2, verso 22 dijo Jesús lo siguiente “Y nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera, el vino nuevo rompe los odres, y el vino se derrama, y los odres se pierden; pero el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar.” (RVR1960)
Para que lo nuevo, es decir, el cambio llegue, es necesario tener una disposición interior diferente, un anhelo profundo en el interior, esto es ser un odre o un recipiente nuevo en su corazón.
Entonces, el primer paso es tomar la decisión; y ésta es una elección es solo tuya, e implica tomar responsabilidad, sabiendo que, si estos cambios están en la voluntad de Dios, “Él pondrá tanto el querer como el hacer”.
El segundo paso es tener un motivo; evalúate, ora a Dios, pero también pregúntate por qué y para qué harás el cambio.
Es curioso, pero la mayoría de nosotros queremos algo, pero realmente desconocemos por qué lo queremos. Por ejemplo, hay gente dice que quiere una casa, pero lo que realmente busca es “mayor comodidad” o hay otros que buscan “seguridad”.
Cuando llegas a descubrir la verdadera razón allí comienza a operar el cambio.
Tercero, para lograr un cambio hay que soltar cosas, para esto hay que responder a la pregunta ¿Qué te detiene? Puesto que, es necesario “dejar, soltar, abandonar, o renunciar a algo para empezar lo nuevo”.
Por ejemplo, dejar la pereza para empezar a hacer ejercicio; dejar de aplazar para empezar a estudiar; dejar el temor y arriesgarte a empezar ese negocio… etc.
Otras veces los obstáculos a superar son los malos hábitos, los paradigmas, las creencias o experiencias del pasado, la actitud negativa, la duda, los miedos, temores, o la religiosidad, entre muchos otros.
Te invito a identificar que te detiene y a removerlo de ti con la ayuda del Espíritu Santo.
Oremos, “Señor tú conoces aquellas áreas en las que necesito un cambio, también mis debilidades y obstáculos, por lo tanto, coloco todo esto en tus manos para que me renueves y prepares para aceptar, y vivir el proceso de cambio, esto es, ser odre nuevo para vino nuevo; un depósito interior nuevo, para lograr lo nuevo, lo oro en el Nombre de Jesús, Amén”
Versículo: “Y nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera, el vino nuevo rompe los odres, y el vino se derrama, y los odres se pierden; pero el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar.” Marcos 2:22 (RVR1960)
Buen Dia
Juan C Quintero
BuenDiaTodosLosDias.com
