
Cuando algo nos impacta fuertemente, se crea una huella en el corazón y un recuerdo imborrable en nuestra mente; es algo tan fuerte que queremos contárselo al mundo entero.
Así también deberá será con nuestra fe puesta en Jesús, es decir, que sea algo tan impactante, tan profundo y tan especial que transforme nuestro corazón y que crea una impronta en nuestra mente que hace que le queramos contar a todos sobre el evangelio.
En la Biblia en Marcos capítulo 5, del verso 1 al 19 se relata del poderoso milagro que hizo Jesús liberando a un hombre gadareno que estaba endemoniado.
Todos lo que la gente había intentado había fracasado, dice la Escritura que este hombre, aunque lo ataban con cadenas las destruía y que se paseaba por el cementerio gritando y golpeándose con piedras.
Sin embargo, cuando este hombre se encuentra con Jesús, su vida y su libertad son restauradas. Inmediatamente, se postra a los pies de Jesús y le expresa su deseo de seguirlo en la barca, y dice la Palabra de Dios que “Pero Jesús le dijo:―No. Vete a tu casa, con los tuyos, y cuéntales las maravillas que el Señor ha hecho contigo, y cómo tuvo misericordia de ti”. (Marcos 5:19 – NBV)
Jesús instruye a este hombre sanado, para que regrese a su casa con las personas que lo aman.
En realidad, no sabemos cómo fueron las conversaciones que tuvo con los amigos y familiares, lo que hizo que la fama de Jesús se incrementara, y muchos vinieran al conocimiento del Salvador del mundo.
Piensa por un momento en lo que Jesús ha hecho en tu vida que sea impactante. Pregúntate, ¿Cómo ha Jesús redimido tu vida? y ¿Cómo podría tu testimonio afectar la vida de otras personas?
Debemos seguir el ejemplo de este hombre que había estado condenado por los espíritus demoniacos, pero que, por el amor de Jesús, ahora era un hombre totalmente sano.
Así que todo lo que Jesús haya hecho, haga hoy o mañana en tu vida, debes ir a tu casa y contarles a aquellos que amas las grandes cosas que el Señor ha hecho por ti.
¿No haría eso que compartir tu historia valiera la pena y que tiene repercusión de vida eterna?. Yo creo que sí.
Oremos “Amado Señor, gracias por todo lo que haces en mi vida, te pido que ayudes a ser rápido para contarle a la gente acerca de Tu grandeza y compasión en mi vida. Ayúdame a hablar de Tu amor por ellos. Oro para que mi corazón sea eternamente agradecido y que lo demuestre compartiendo las “buenas nuevas” con cada persona a mi alrededor, lo pido en el Nombre de Jesús, Amén”
Versículo “Pero Jesús le dijo:―No. Vete a tu casa, con los tuyos, y cuéntales las maravillas que el Señor ha hecho contigo, y cómo tuvo misericordia de ti”. Marcos 5:19 (NBV)
