
Disfruto viendo basquetbol y más cuando los triunfos son en los últimos segundos; es emocionante ser testigo de la capacidad para vencer en esos instantes.
Esto me sirve para decir que a todos nos gusta sentirnos triunfadores; de seguro que hemos logrado vencer en alguna batalla que hayamos tenido, pero también es posible que hoy en día se tengan batallas, luchas en la vida, ya sean éstas por vivir en paz, superar una enfermedad, salir de la tristeza o de la depresión, o tal vez, por ganarle la guerra a un vicio.
El Señor tiene la promesa de que obtendremos la victoria estando en Cristo… pero quiero dejarte saber hoy que en Él tenemos más que una simple victoria, en Él logramos el triunfo total, en el que no sólo se gana sobre una posible derrota, previniendo la destrucción, sino que también es un triunfo en el que se destruyen nuestros enemigos y produciendo una gran y poderosa recompensa, tan abundante y maravillosa que realmente podemos dar gracias a Dios por este logro.
Entonces surge la pregunta, ¿Cómo poder ser “más que vencedor”?; la verdad es que por medio del conflicto puedes obtener la disciplina espiritual que fortalecerá tu fe y que te dará las bases de lo que denominamos el “carácter espiritual”. Aunque no lo queramos reconocer la tentación es necesaria para establecernos y fundamentarnos en nuestra vida espiritual.
Quiero comparar esto con los árboles que pueden soportar los fuertes vientos, si sus raíces fueran débiles se caerían y se los llevaría un vendaval, pero como sus raíces están bien sembradas, con profundidad en la tierra, entonces tienen la capacidad para resistir cualquier viento que les ataque.
Cuando tomamos la decisión de creerle a Dios en sus promesas, entonces adquirimos fuerzas nuevas que nos ayudan a superar los fuertes vientos de la vida, porque crece nuestra raíz de la fe en Jesús, la cual es el fundamento de nuestra victoria.
En la medida en la que más te conectes con el Señor, más fuerzas tendrás para vivir en victoria.
En aspectos de nuestra vida tales como los negocios y los deportes se aprende que cada reto se convierte en una batalla que necesitan ser superadas, así, quienes logran el éxito sabemos que se prepararon, planearon, se entrenaron, se dejaron enseñar, se esforzaron, superaron cada obstáculo que se les presentó, fueron creativos y sacaron lo mejor que tenían para que al final pudieran obtener la victoria.
Y es que no hay triunfo sin compromiso para vencer. Así mismo es en la vida espiritual, la fe se afirma con las pruebas, y cada victoria hace que la fe crezca.
Hacerle frente a los retos con la fe puesta en Jesús hace que el carácter del creyente sea forme.
Oro para que puedas recibir la revelación de que los retos y dificultades de la vida no son el camino a tu derrota, sino la justificación para que salga el triunfador que Dios ha sembrado en ti desde antes de que nacieras.
Versículo: “Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús…”. 2 Corintios 2:14 (RVR60)
Buen Dia
Juan C Quintero
www.buendiatodoslosdias.com
¡Cómo ser mas que un vencedor!
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