
«Dios aceptó a Abraham porque él confió en Dios. Sepan, entonces, que los verdaderos descendientes de Abraham son todos los que confían en Dios» Gálatas 3:6-7
Al leer esto, recuerdo todas las golpizas e intentos de asesinarlo que recibió Pablo de parte de los judíos por desmontar la farsa de que el solo hecho de que una persona fuera descendiente de Abraham, ya garantizaba que Dios estaba con tal persona, que fuera de Dios o que recibiera algún “trato excepcional” de parte de Él.
Bueno, si retrocedemos un poco más, el Señor Jesucristo en persona fue el primero en proponer semejante declaración, al ver de lejos a Natanael y calificarlo como un “verdadero” israelita (Juan 1:47). Bueno, y por eso intentaron apedrearlo en varias ocasiones, y terminaron matándolo también.
Es que a un judío impostor le indigna, le da rabia que le digan la verdad. Pablo no podía dejar pasar esa a los gálatas. Porque precisamente está dejando claro cómo se llega a una relación con Dios: por fe. Ni por descendencia, ni por obras.
22 Enero 2026

