
Muchos pasan la vida tratando de calmar las tormentas que les llegan y, por lo tanto, se sienten altamente agotados por ese esfuerzo inútil.
Hoy te invito a que tengas una visión diferente, la de Jesús.
En la Biblia, en el evangelio de Mateo, capítulo 14, versos 23 en adelante, se relata que los discípulos de Jesús se habían ido en una barca y que esta se encontraba en la mitad del lago azotada por las olas, pues había mucho viento en contra; en ese escenario aparece Jesús caminando sobre las aguas. En el verso 25, dice así: “Pero ya cerca del amanecer Jesús fue hacia ellos caminando sobre las aguas” (RVC)
¡Qué relato tan increíble! Jesús caminó por encima de las altas olas y con un fuerte viento.
La verdad es que el Señor no siempre calma las tempestades de la vida de inmediato; a veces, prefiere enseñarte a caminar sobre ella.
Pedro luego quiso caminar sobre las aguas y lo hizo hasta que desvió la mirada; así mismo debes saber que el problema no es el tamaño de la ola, sino dónde están puestos tus ojos.
Si miras la ola, te hundes; si miras al Rey, el caos se convierte en tu territorio a vencer.
Tu paz no depende de que el viento se detenga, sino de quién está en la barca contigo.
Debes ser como las águilas, las que no luchan contra los vientos fuertes, sino que los usan para elevarse por encima de las nubes donde brilla el sol.
No le pidas siempre a Dios que te quite la tormenta, porque seguramente muchas veces lo que Él quiere es usarla para elevarte por encima de tus posibilidades.
Oremos: “Amado Señor, hoy decido mirar Tu rostro y no las olas de problemas. Te pido que me enseñes a caminar sobre lo que hoy intenta ahogarme; con tu guía, poder y Gracia lo superaré. Esto lo oro en el Nombre de Jesús, Amén”.
Versículo: “ Pero ya cerca del amanecer, Jesús fue hacia ellos caminando sobre las aguas.” Mateo 14:25 (RVC)
Buen Día
Juan C Quintero
Buendiatodoslosdias.com
