
A menudo nuestros sentimientos y emociones son confundidas con la fe.
Experimentar emociones placenteras y un gozo profundo forman parte de la vida cristiana, pero no son la esencia de la misma. Las pruebas, dificultades, batallas personales, situaciones y retos no debes verlas como desgracias, sino como parte de nuestro proceso de crecimiento espiritual.
Jesús tuvo que pasar por el desierto durante cuarenta días y noches en ayuno y oración; tuvo que soportar persecución y finalmente tuvo que experimentar el sacrificio de la cruz; el cual, está demostrado, era parte del plan de salvación de la humanidad…
Todas las cosas, tanto las buenas y agradables experiencias como las difíciles de la vida deben estar puestas en Jesús; esto significa que estamos confiando en el Cristo que habita en nuestros corazones, sin importar nuestros sentimientos.
La pregunta para reflexionar hoy es ¿estás viviendo por sentimientos o por fe?.
Vivir por fe significa poner la confianza en Jesús preguntándonos a diario si nuestros actos obedecen a un sentimiento o a un acto de fe. Porque… ¡El Señor mora en ti y está allí para ayudarte!
Después de cenar con sus discípulos Jesús fue al jardín de Getsemaní, allí afirmó su decisión de hacer la voluntad del Padre Celestial, fue traicionado, puesto preso, maltratado física y emocionalmente, brutalmente golpeado… obligado a cargar una pesada cruz… para que al final fuera colgado en esa misma cruz, clavado de manos y pies… con una corona de espinas en su cabeza… soportando el dolor de los latigazos, los golpes y los maltratos de los soldados romanos… para morir finalmente en esa cruz… cruel y despiadadamente… pero al final obtuvo la victoria; lo que comenzó con sacrificio, dolor y sangre termino siendo la más grande victoria de toda la humanidad.
Jesús no decidió por sus emociones, ni por el temor de lo que le iba a tocar experimentar, sino por la fe, de que al final, saldría vencedor…
Es por eso que tu condición, sea cual sea, no determinará tu futuro. Si permaneces en el Señor… al final recibirás la corona de la victoria.
Oro para que vivas por fe y no por emociones.
Versículo: “Porque Cristo murió por los pecados una vez por todas, el justo por los injustos, a fin de llevarlos a ustedes a Dios. Él sufrió la muerte en su cuerpo, pero el Espíritu hizo que volviera a la vida” 1 Pedro 3:18 (NVI)
Buen Dia
Juan C Quintero
