
Servir es el acto más noble que puede existir, es una forma de expresar el amor al prójimo y de fortalecer la humidad; lamentablemente cada día es más difícil encontrar personas dispuestas a servir genuinamente, es decir, sin realizar una actividad por alguien más sin un interés personal detrás de la acción de servicio.
Te quiero dar esta reflexión, “Quien sirve ama a Dios… quien realmente ama a Dios es un servidor”.
Hoy comparto contigo tres aspectos sobre el servicio.
Primero, “cada día es una oportunidad para servir”. Hoy y todos los días, tu y yo tenemos la oportunidad para servir. Muchos piensan que tienen que formar parte de una organización o hacer un gran trabajo social para servir… pero no se trata de eso. Cada día nos podemos topar en nuestro camino con personas con necesidades a las que les podemos extender una mano de amor. Si observas bien, a tu alrededor hay gente que necesita consuelo, que necesita palabras de aliento, o quizás solo necesite de una sonrisa, o simplemente que alguien le escuche. Algo de lo que tu tengas le puede servir a esa persona; allí donde estás, en tu trabajo, la escuela, o quizás en tu comunidad hay alguien que ten necesita.
Segundo, “cuando servimos, nos salimos de nuestra zona de confort”. Creo que una de las razones por las cuales a la gente hoy en día le resulta tan difícil servir es porque se han acomodado, han creado una rutina de placeres que les impide tener tiempo para servir en una causa; y las excusas son la forma de justificar su comodidad. También creo que se puede disfrutar de la vida sin dejar de servir, es solo cuestión de establecer las prioridades; colocándolas en el orden correcto y programarse para cumplir con el llamado a servir y con el tiempo para el descanso y la recreación.
Tercero “servir nos hace ser como Jesús” en el evangelio de Mateo capítulo 20, verso 28. El Señor les enseña a sus discípulos que “Él no había venido para ser servido sino para servir”.
Así que cuando usted sirve a los demás se parece a Jesús. Hacer algo por los demás es un acto de grandeza; hay un dicho popular que dice “que para dejar una huella hay que tener un hijo, sembrar un árbol y escribir un libro”; pero Jesús no hizo nada de eso, Él se limitó a servir y a dar su vida por nosotros… en eso está Su grandeza. Y al igual que Jesús, cuando tú y yo servimos nos parecemos a Él; no es tu estudio, ni tu riqueza lo que le agrada a Dios es tu fe y tu capacidad para servir al prójimo.
Oro para que el Espíritu Santo hable a tu corazón y para que despiertes a la grandeza de la vida de parecernos a Jesús, en pensamiento, acción y vida.
Versículo: “así como el Hijo del hombre no vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos”. Mateo 20:28 (NVI)
Buen Dia
Juan C Quintero
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