
Inmerso en la naturaleza humana está el deseo de cambio, de ser una mejor persona.
Las culturas nos ofrece “modelos”, lo cuales son, en su inmensa mayoría incorrectos y falsos.
Pero en Jesús tenemos el poder para ser transformados en una “nueva creación”, capaces de dejar el pasado de mal y convertirnos en hombres y mujeres de bien.
En El Señor, sin importar como haya sido nuestra vida, carácter; creencias, acciones, culturas, etc…, siempre se puede encontrar en Su amor, la paz, la paciencia y la capacidad para borrar aquellas huellas que marcaron la vida llevándolos a la decepción y angustia.
Es necesario desear y decidir tener una nueva vida en Jesús; asumir las acciones y actitudes del pasado con la decisión de dejar todo atrás y convertirlo en el más poderoso testimonio de transformación que podamos compartir con los demás
Es así que debes sobreponerte a las caídas o fracasos para que no tengan más poder sobre ti y tu futuro.
Ten en cuenta que, “la transformación de la mano de Dios llegará siempre que asumamos el reto del cambio”.
Esta comienza con la aceptación del pasado, y la decisión de convertirnos en lo que Dios quiere que seamos, entregándole nuestros actos y palabras diarias al Señor.
Ese cambio de seguro te llevará a servir al prójimo, y así usar los dones, talentos y el tiempo en favor de los que están a tu alrededor.
Deja que el Espíritu Santo transformarme tus errores en aciertos; que conviertan tu vida y por ende la de los demás a tu alrededor, en una “vida mejor”.
¡En El Señor, quien desee y se comprometa, podrá lograrlo!.
Oro para que con todo tu corazón aceptes el llamado para transformar tu vida, pasado y carácter siendo un hombre o una mujer que honre y le rinda gloria al Señor.
Versículo: “Les daré un nuevo corazón, y les infundiré un espíritu nuevo; les quitaré ese corazón de piedra que ahora tienen, y les pondré un corazón de carne” Ezequiel 36:26 (NVI)
Buen Dia
Juan C Quintero
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