
Hay relaciones que son inquebrantables, como por ejemplo el aseo y la salud; el hambre y el alimento, estas dependen la una de la otra para que puedan ser funcionales.
Hay otras relaciones que deben ser inquebrantables, pero que por no ser visibles o fácilmente percibibles, las personas no las conectan; por ejemplo, nuestra relación con Dios. La falta de Dios en la vida produce vacíos, que nada ni nadie los puede llenar.
En la Palabra de Dios encontramos pasajes, como el siguiente en el que Jesús dice, “El que permanece en mí, como yo en él, dará mucho fruto”. (Juan 15:7 – NVI).
Esa es una invitación para tener una relación inquebrantable, que no se detiene; que es continua, dice “el que permanece” haciendo referencia a algo que es fijo, que no cambia.
Se que a veces se toman a la ligera las cosas, es decir, que algunos con solo “cumplir” con unas cuantas horas (una o dos) en la semana asistiendo a la iglesia sienten que han cumplido con Dios… pero eso no es lo que Él anhela… por el contrario lo que el Señor plantea es tener una relación que se mantiene activa 24/7, todo el año.
Mientras más continua sea nuestra relación con el Señor, mejor será nuestra existencia; habrá fortaleza y sabiduría en la dificultad; mayor gozo en los logros; el amor será la clave en las relaciones con los demás; habrá incremento de la bondad y misericordia; los dones se activan; la gente percibirá el buen cambio; las relaciones familiares serán más cordiales; habrá sentido de pertenencia; se proyectará con claridad en la mente el propósito; habrá saciedad en el espíritu; se cumplirán las promesas de que habrá más fruto y que Él nos concederá lo que anhela el corazón.
Decide hoy permanecer en Él; dejando que se Él quien te de la fortaleza y el poder para todo lo que enfrentas en esta vida.
Oro para que tu relación con el Señor sea constante, permanente, que puedas sentir Su presencia y Su gracia acompañándote diariamente.
Versículo: “Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran, y se les concederá”. Juan 15:7 (NVI).
Buen dia
Juan C Quintero
