
Cuando hacemos algo por alguien que no lo merece decimos que tuvimos “un sentimiento de favor por él o ella”. A esto lo podríamos llamar “gracia”.
Dios ha tenido gracia, nos ha favorecido por lo que no merecemos, nos ha dado a Jesús, la salvación, la restauración y la vida eterna… la gracia de Dios es grandiosa; aunque muchas veces incomprendida.
Ese amor y favor de Dios sobre nosotros debería producir en nosotros alegría y acción de gracias permanente.
Pero… a veces creemos que somos personas independientes y autosuficientes.
La rutina que cansa las mentes, los dolores corporales que llegan por el esfuerzo laboral, las marcas en las manos de hombres y mujeres que laboran fuertemente, los logros después de grandes esfuerzos y sacrificios; parecieran dejar el mensaje de que somos nosotros y no Dios los que produjimos los resultados que obtenemos.
Si este ha sido tu caso, te pregunto, ¿qué pasaría si por una reestructuración corporativa te quedas sin trabajo, o una enfermedad fuerte te llegara a quitar tu fuerza y vitalidad. o si después de un gran esfuerzo no logras los objetivos planeados y trabajados con tanto empeño?… de seguro que llegaría la ansiedad, la preocupación y el miedo, los cuales aparecerán dejando a un lado lo que antes estaba anclado en el corazón… el orgullo.
Quiero dejarte hoy el mensaje de que “la vida y el favor diario provienen del Señor”.
Es por tanto necesario tener una conexión diaria con Él por medio de la oración; el fruto de la oración es el fortalecimiento de la fe y la paz que se recibe. Es en la oración con acción de gracias que se activa el don divino que fortalece los lazos de amor entre nosotros y Dios. Cuando oramos agradecidos estamos demostrando nuestra dependencia de Él.
Qué podamos decir, cuando todo lo demás ha fallado, “¡aun así me alegraré en el Señor!, ¡Me gozaré en el Dios de mi salvación!” (Habacuc 3:18 – NTV).
Oremos para que se active en nosotros un deseo de “oración con acción de gracias” por el amor y el favor que a diario recibimos del Señor.
Versículo: “No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho”. Filipenses 4:6 (NTV)
Buen dia
Juan C Quintero
