
Ser capaz de mantenerse firme en sus creencias es un acto difícil en estos tiempos especialmente porque estamos expuestos a multitud de fuentes de información y de comunicación.
Es muy fácil hoy en día dar a conocer un pensamiento o una idea al mundo entero; para esto se usan los conocidos “medios sociales”, los cuales son muy útiles, pero al mismo tiempo son muy peligrosos; especialmente si no se “filtra” el contenido.
Dios nos pide obediencia, fe y constancia. Todos sus principios están centrados en estos tres elementos, hoy quiero abordar el tema de la obediencia.
Existen tres razones por los que la gente es obediente; primero, cuando se es un esclavo se obedece “porque tiene que hacerlo”. Segundo, un empleado obedece “porque necesita hacerlo”; y tercero, un hijo amoroso obedece “porque decide hacerlo”.
Hay muchas personas que viven como esclavos; a pesar de que Jesús dijo: “Ya no los llamo siervos… los he llamado amigos…” (Juan 15:15-NVI).
Obedecemos a Dios por amor y convicción, no por temor a una represaría.
Saber a quién o qué seguir requiere discernimiento y capacidad para “escucharlo todo, retener lo bueno” y “desechar lo malo”. Por eso hoy te invito para que revises todo aquello que recibes, lo que te llega a tu celular o a tu computadora; los lugares virtuales que visitas, cada palabra que escuchas y cada tendencia del mundo moderno que te invita a seguir “ese modelo”. En medio de todo esto surge la pregunta: ¿Cómo hacer lo correcto?, la respuesta es y será: “siendo obedientes a la Palabra de Dios”, la cual nunca pasa ni pasará de moda, porque es “eterna” como Su creador; es la verdad y es tu revelación para poder superar cualquier influencia negativa.
Decide ser obediente a Dios y a Su Palabra. Dios está cerca de ti y quiere ser tu compañero de viaje en tu vida.
Oremos: “Señor, gracias por mostrarme tu verdad, pongo en tus manos mis oídos, mis ojos y mi mente para recibir con ellos sólo lo que tú me das, ayúdame a discernir sobre toda influencia que quiere apartarme de ti. Ayúdame a caminar firme en obediencia a tu Palabra, lo pido en el nombre de Jesús, Amen”
Versículo: “Ya no los llamo siervos, porque el siervo no está al tanto de lo que hace su amo; los he llamado amigos, porque todo lo que a mi Padre le oí decir se lo he dado a conocer a ustedes” (Juan 15:15-NVI).
Buen Día
Juan C Quintero
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