Todo lo que se hace en la vida requiere de una base o fundamento para lograrlo.
Si alguna vez vamos a hacer algún progreso en la vida divina, tendremos que tener un fundamento real; pero no hay fundamento excepto el fundamento de la fe.
A los cristianos, todas nuestras acciones y todo lo que llegue a nosotros que tenga alguna importancia será porque tenemos una fe establecida en una roca. Si estás en la roca, nadie tiene el poder para moverte.
Dice en Mateo 7:24 “Por tanto, todo el que me oye estas palabras y las pone en práctica es como un hombre prudente que construyó su casa sobre la roca.”. (NVI)
Cuando algo acontezca en cualquier área de tu vida, debes tener algo fuertemente establecido en ti que se manifieste; es tu fe, la cual como una roca firme te permitirá superar cualquier dificultad.
Y es que “no hay fundamento de fe fuera Jesús y Su Palabra; todo lo demás es arena… todo lo demás pasará”.
Jesús es el verbo; es decir, la Palabra hecha vida, por eso; si construyes sobre cualquier otra cosa que no sea la Palabra de Dios -ya sea la imaginación, las emociones o los sentimientos-, no permanecerá. Porque nada ocurre sin el fundamento, y el fundamento tendrá que estar en Jesús y en su preciosa Palabra.
Yo visito el mar con cierta frecuencia porque vivo cerca de unas preciosas playas en el Sur de la Florida, allí he visto como los niños – y algunos adultos, se deleitan construyendo castillos de arena; algunos parecieran estar firmes; pero cuando sube la marea y el agua llega hasta el castillo, este se derrumba sin ningún esfuerzo, y todo porque no tiene un buen fundamento.
Es igualmente en nuestras vidas; el fundamento debe ser algo mucho más fuerte que la arena, y todo es arena, exceptuando por Jesús y Su Palabra.
Oro para que tu fe, puesta en la roca que es Jesús y en Su Palabra sean el fundamento de tu vida.
Versículo: “Por tanto, todo el que me oye estas palabras y las pone en práctica es como un hombre prudente que construyó su casa sobre la roca.” Mateo 7:24 (NVI)
Buen Dia
Juan C Quintero
