
Las promesas las creemos siempre y cuando provengan de una persona fidedigna, es decir, de alguien en quien podemos confiar… ¡En Dios puedes confiar sin dudar!
En la Biblia leemos la voz profética de Jeremías cuando el Señor le revela que cuando el pueblo se arrepiente de sus malos caminos; entonces Él es su Dios y ellos su pueblo (Jeremías 32:38); aunque esta promesa fue dada al pueblo de Israel, la heredamos en Cristo.
Es Dios quien nos dice, “Yo seré tu Dios”, queriendo decir que Él es quien hará lo sobrenatural, lo que es milagroso, es Él quien tiene el poder para cambiar situaciones y para operar milagros en nuestras vidas.
Cree que… “Si hay un enorme obstáculo en tu camino, y Dios dice, “Yo seré tu Dios”, significa que él lo quitará del camino para que puedas recibir tu bendición”.
Cree que… “Si hay dificultades financieras y Dios dice, “Yo seré tu Dios”, significa que recibirás provisión”. Piensa en esto, si Jesús multiplico los 5 panes y 2 peces para darle alimento a una multitud de más de 5.000 hombres sin contar las mujeres ni los niños; si Dios alimentó a casi 3 millones israelitas cuando estuvieron en el desierto todos los días durante 40 años, ¿Cómo no estás seguro(a) de que Dios será proveedor también para ti?”.
Cree que… Si hay enfermedad y Dios dice, “Yo seré tu Dios”, significa que Él va a ser “Jehová Rafa; el Señor que te sana” (Éxodo 15:26), y tú estarás sano.
Cree que para cada situación de tu vida Dios te dice “Yo seré tu Dios”, porque nosotros “somos Su Pueblo”, comprado por Jesús en la cruz del calvario.
Ser el pueblo de Dios significa ser los protegidos; Su pueblo está bajo Su cuidado y bendición. En la dificultad, Él nos defiende porque somos Su pueblo.
En los momentos de tomar decisiones difíciles, Él nos guía, porque somos Su pueblo
Cuando hacemos un negocio y estamos en Él, somos Su pueblo y Él nos abre las puertas de la gracia
En todo y por todo Él es nuestro Dios y nosotros somos Su pueblo.
Oro para que creas en las promesas de Dios, porque somos Sus hijos y Él es nuestro padre
Versículo: “Ellos serán mi pueblo, y yo seré su Dios”. Jeremías 32:38 (RVC)
Buen Dia
Juan C Quintero
