
Servir es un privilegio; dar lo que hemos recibido o lo que tenemos para que otros puedan beneficiarse le da propósito a la existencia.
Dios nos dotó de capacidades especiales y de talentos para ofrecerlos en servicio a los demás.
!Todo cristiano debe ser un servidor… sin excepciones!.
Alguien ofreció el servicio personal para que tú conocieras al Señor y ahora es tu turno de hacer lo mismo con alguien más.
Cada encuentro con otra persona es una oportunidad para servir en el propósito de dar a conocer la buenas nuevas de Jesús. Esto significa que le ayudamos a alguien que tiene un quebrantamiento en su vida, ya sea físico, emocional o espiritual y le ayudas a crecer en fe conociendo a Jesucristo como el salvador personal.
Este tipo de servicio edifica la iglesia y nos ayuda a todos a llegar a ser maduros en Cristo.
Sé, por mi experiencia personal, que tenemos muchas responsabilidades y actividades tanto familiares como laborales que a veces nos dificulta invertir tiempo en el servicio a Dios en Su obra. Sin embargo, ¡Déjeme instarle para seamos un equipo!; no es necesario usar todo el día para servirle a Dios (aunque este sería el más grande privilegio), pero si se puede utilizar media hora diaria de su vida para ofrecer voluntariamente y con gozo, el servicio al Señor hablando con las personas y compartiendo el mensaje de Jesús.
¿Cómo?… sencillo, !Haciendo de esta actividad una alta prioridad!; ¡asumiendo el compromiso de hacerlo!; ¡sin distracciones, ni temores!
Aunque tengas muchas cosas buenas que hacer diariamente, mantente enfocado(a) en tu prioridad más grande: “presentar el mensaje de salvación invitando a las personas a acercarse a la Iglesia”.
Tendrás grandes satisfacciones personales y alegrarás el corazón de Dios.
Oremos, “Amado Padre celestial, ayúdame a servir, a hablar y contribuir en la restauración de las personas que están a mi lado, lo pido en el nombre de Jesús, Amén”.
Versículo: “Quien quiera servirme, debe seguirme; y donde yo esté, allí también estará mi siervo. A quien me sirva, mi Padre lo honrará”. Juan 12:26 (NVI)
Buen dia
Juan C Quintero
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