
La preocupación es agotadora; fatiga para las emociones. Esta clara la correlación entre la preocupación y la salud; una persona preocupada puede somatizar dolores de estómago, crear presión arterial alta, producir dolores de cabeza, trastornos de ansiedad y en muchos casos causar depresión. Podemos decir que la preocupación es enemiga para una vida productiva y alegre.
Agrego además que la preocupación puede generar tanta carga que se llegue a causar que una persona no sepa cómo reaccionar y se paralice.
He conocido generaciones que viven en la preocupación, es decir, que la han heredado de sus padres y abuelos, pero hoy te vengo a decir que puedes eliminar la obsesión al pensamiento negativo confiando en el Señor.
Es posible que tengas la tendencia a preocuparte. Cuando alguien sufre de este mal se puede ver en su rostro, con la frente arrugada, o el semblante decaído. Y cada situación del entorno le puede generar preocupación, la situación familiar, los compromisos financieros, el futuro, la situación del país, las guerras del mundo, la desigualdad social, las enfermedades, etc.
Algunos encuentran refugio tratando de escapar de las presiones sumiéndose en el alcohol; en las pastillas tranquilizantes, en las drogas o en el aislamiento.
¿Cómo salir de esto? te propongo que hagas una lista de dos columnas, en una escribe “aquellas cosas puedes cambiar” y en la otra “aquellas que no puedes cambiar”; es inútil tratar de tener el control sobre todas las cosas, es desgastante y da como resultado inefectividad.
¡Ocúpese, y no se preocupe!. Ocúpese de lo que puede cambiar y hágalo; y ore al Señor para que haga un milagro en aquellas que no puedes cambiar; pero con fe.
Aplique lo que el apóstol Pablo enseñó en Filipenses 4:6 , “No se preocupen por nada. Que sus peticiones sean conocidas delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias” (RVC).
Además, busque a aquellos que tienen fe, que ven la vida bajo la Palabra de Dios, que confían en el Dios todopoderoso; contágiese de la fe del creyente auténtico.
Levántate a ti mismo y a los demás de la espiral descendente de depresión animándolos con la verdad de la Palabra de Dios… ese cambio de perspectiva te hará ver la vida como Dios quiere que la veas.
Oremos “Señor hoy reconozco que me he dejado llevar por las preocupaciones y presiones de la vida. Te pido Señor que me llenes de fortaleza, quiero salir del pozo de las preocupaciones y dejarte a ti aquellas que no puedo resolver, hare lo natural y dejare que tu hagas lo sobrenatural, lo pido en el nombre de Jesús, Amen”
Versículo “No se preocupen por nada. Que sus peticiones sean conocidas delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias” Filipenses 4:6 – (RVC).
Buen Dia
Juan C Quintero
www.buendiatodoslosdias.com

Amen, gracias por este mensaje, Dios le siga usando