
La tristeza y la alegría son dos emociones opuestas, es decir, no se puede estar triste y alegre al mismo tiempo. He escuchado a personas decir que están alegres por unas cosas y tristes por otras, pero eso no es real, o la tristeza domina o la alegría domina; esto es equivalente a decir tengo calor y frio al mismo tiempo, lo cual no puede ser.
He aprendido a que la alegría es el resultado de una decisión personal, es decir, aunque las situaciones sean desfavorables es nuestra la decisión de permitir cual sentimiento será el dominante.
La Palabra de Dios nos enseña que después de una noche tormentosa, de llanto y dolor en la mañana siguiente hay alegría (Salmos 30:5).
Cuando se despierta cada mañana, te pregunto: ¿Cómo lo hace?, ¿tiene alegría o tristeza?. El deseo de Dios es que tengas gozo. Hoy el Señor toca a las puertas de tu corazón para que en este día te levante en fe y declares que “este será un buen día”.
Cada declaración de fe que hacemos tiene poder en el mundo espiritual, el Señor nos promete darnos gozo, por eso cuando declaras el bien y la alegría, estas obrando en fe para ese día.
Decide despertarte cada mañana dando gracias al creador y declarando: “Señor, gracias por este nuevo día, por el descanso tenido, decido estar bien y ser feliz, lo disfrutaré y le alegraré la vida a alguien más”… estarás bien y te prepararás para tener un buen día todos los días.
Oremos: “Señor, gracias por enseñarme a estar alegre, te pido me ayudes a permanecer en esta decisión el día de hoy, que nada dañe mi corazón alegre, que pueda compartir esta alegría con todos los que me rodean y que pueda hacerlo así todos los días, lo pido y declaro en el nombre de Jesús. Amén”.
Versículo: “…El llanto podrá durar toda la noche, pero con la mañana llega la alegría.”. Salmos 30:5 (NTV)
Buen Dia,
Juan C Quintero
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