Autoridad es, desde el punto de vista etimológico, “una cualidad creadora de ser, así como de progreso”; al conocer esto podemos comprender que la autoridad es un elemento intrínseco de la naturaleza de Dios, es decir, que forma parte de su esencia, “Dios es la autoridad; en Él nace y permanece toda autoridad, Él es el principio y el fin de toda autoridad”.
La lucha interior de muchas personas, en infinidad de casos tiene que ver con el orgullo, y este entre otras formas se manifiesta con dificultades al aceptar la autoridad.
Esto pudiera explicar el por qué hay muchos que no reciben lo mejor de Dios.
El mal llegó a nosotros por un problema de autoridad que se desató en el cielo; Lucifer, quien era un ángel de luz en el cielo. Este conjuntamente con un tercio de los ángeles, se rebelaron contra Dios y trataron de derrocarlo. ¡Lucifer era el número dos en el Cielo, pero él quería ser el número uno!, es por eso que no estaba dispuesto a permanecer bajo la autoridad de Dios.
También sabemos que el pecado original tuvo que ver con el principio de la autoridad. De acuerdo con las Escrituras, Adán y Eva fueron colocados en el Jardín del Edén y tenían todo lo que pudieran querer o imaginar. Dios les iba a proveer mientras estuviesen bajo Su autoridad y cobertura, pero Adán y Eva decidieron alejarse de la autoridad de Dios.
La revelación de hoy es esta: “Si permaneces bajo la autoridad que Dios te ha puesto, entonces Dios te colocará bajo autoridad de aquello que está establecido en tu propósito de existencia”. Ese es el momento en que la voluntad de Dios en el cielo y las decisiones nuestras en la tierra encuentran su perfecta alineación.
Si has tenido dificultades con las autoridades humanas, entonces clama a la máxima autoridad, a Dios para que te llene de humildad y paciencia.
Oramos y ayunamos hoy para aprender a vivir bajo autoridad, permitiendo que el Señor obre en nosotros por medio de aquellos que son nuestras autoridades terrenales, y que, si la autoridad actúa mal, entonces que sea Dios -quien es tu protector, quien te defienda.
Debes darte cuenta que, como parte del pueblo de Dios eres una persona ¡protegida y bendecida!; es entonces imperativo para mantenernos en esta línea, dos cosas, meditar en la Palabra de Dios y congregarnos sin falta.
El Señor siempre nos coloca en el lugar donde Él nos pueda bendecir; y el enemigo sabe que mientras permanezcas bajo la cobertura espiritual en la Iglesia que Dios te ha puesto, entonces no podrá destruir tu vida. Solo cuando se sale de la cobertura espiritual, de la autoridad que Dios ha designado para tu vida, es cuando el enemigo puede generar un ataque.
Oremos: “Señor, tú eres mi máxima autoridad, dependo de ti y de tu voluntad. Hoy ayuno en oración por aprender a vivir bajo autoridad en la tierra. Bendigo a mi pastor como autoridad espiritual, a la Iglesia en la que congrego, bendigo a las autoridades civiles, políticas y de seguridad, te pido Señor que les des sabiduría y gracia para gobernar, lo pido en el nombre de Jesús, Amen”
Versículo: “Todos debemos someternos a las autoridades, pues no hay autoridad que no venga de Dios. Las autoridades que hay han sido establecidas por Dios”. Romanos 13:1 (RVC)
Buen Dia
Juan C Quintero
www.buendiatodoslosdias.com
Buen Dia – Ayuno 10 – Autoridad
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