Una actividad permanente que debemos hacer todos es evitar caer en la negatividad guardando pensamientos de angustia, tristeza, desesperanza o desánimo.
Es por eso que los creyentes en Jesús debemos mantenernos conectados, con Él, con los demás creyentes participando y asistiendo a la Iglesia con regularidad, pero también re-comprometiéndonos a tener un tiempo diario en la Palabra de Dios.
Sólo por curiosidad pregúntate, ¿cuánto tiempo paso leyendo la Palabra de Dios?, ¿lo hago a diario?, ¿cada semana?, ¿una vez al mes?, o, siendo muy sincero respondes ¡Nunca!
Leer la Palabra de Dios nos da una perspectiva diferente de la vida, nos renueva la fe, nos llena de ánimo y es el antídoto contra la toda negatividad.
Por lo tanto, si lees la Palabra de Dios muy poco o casi nada, hay dos cosas que sé que son ciertas, el sentimiento de soledad llega con pensamientos de negatividad y por otro lado usted deja de recibir todo lo que el Señor tiene para usted.
Al pasar tiempo con la Palabra de Dios hay avivamiento en el espíritu porque el Espíritu Santo empieza a obrar en la vida del lector.
No caigas en la condición espiritual de millones creyentes de tener una fe tibia.
La relación con el Señor se enfría cuando no nos congregamos el domingo, cuando dejamos de orar y cuando dejamos de leer la Palabra de Dios con regularidad.
Sé por experiencia propia en el pasado que es fácil caer en el ritual religioso, es decir, conectarse el domingo y vivir alejado de Jesús el resto de la semana.
Cuando esto pasa, poco a poco el enemigo empieza a trabajar en esa persona, alejándole de las cosas de Dios. Es como las hormigas que empiezan a comerse las hojas de un árbol, un día a la vez y de manera constante hasta que lo dejan sin hojas e incluso con la posibilidad de morirse.
No permitas que esto ocurra con tu vida espiritual, revive tu pasión por el Señor. Regresa a Dios confiado(a), renueva tu fe, recobra tu primer amor, con arrepentimiento sincero, no solo porque necesitas del Señor por algo en particular, sino porque deseas tener una profunda relación con El.
Debemos volver a nuestros inicios en la fe en Jesús, a la pasión de cuando llegamos a los pies de Jesús. Reconocerás que el Señor quiere actuar en ti, que por motivo de esa relación Él te aleja del mal y que te lleva a Su bendición.
¡Que tu corazón hoy clame de alegría y fe por el reencuentro con el Señor y con Su Palabra!
Oremos: “Señor, hoy regreso a ti, con un corazón dispuesto, palpitante de pasión por, Tu Palabra, por el tiempo de oración diario y por congregarme y servir en la Iglesia.
Te pido me des fortaleza para permanecer, lo pido en el precioso nombre de Jesús, Amen”
Versículo: “La hierba se seca y la flor se marchita, pero la palabra de nuestro Dios permanece para siempre”. Isaías 40:8 (NVI)
Buen Dia
Juan C Quintero
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