
Cuando somos sinceros con nosotros mismos tenemos que reconocer que nos equivocamos. Ya sea en un plan, con una palabra mal dicha o con acciones incorrectas.
Reconocer que nos hemos equivocado nos hace ser personas integras, que estamos libres del orgullo.
Te pregunto, ¿Alguna vez te han fallado tus planes?, ¿Alguna vez planeaste algo para que funcione de una manera, pero salió en otra dirección?. Estoy seguro que la mayoría de nuestros planes cambiaron en los años anteriores por las situaciones de pandemia.
Así que es bueno meditar, en medio del ayuno, haciéndonos la pregunta ¿Qué debo hacer cuando mis planes se desmoronan?
La Biblia en el libro de los Proverbios capítulo 21, versos 30 al 31, nos dice: “De nada sirven ante el Señor la sabiduría, la inteligencia y el consejo. Se alista al caballo para el día de la batalla, pero la victoria depende del Señor.”. (NVI)
Así que la respuesta a la pregunta será, “cuando nuestros planes fallan, podemos tener esperanza porque nuestro Dios nunca falla”.
La realidad es que no hay nada de malo en planificar y prepararse en la vida, de hecho es algo que debemos hacer porque de esta manera podemos ver opciones para el futuro; pero, nuestros planes deben ser puestos delante de Dios primero y siempre tienen que estar sujetos a cambios.
Salomón también nos dice en Proverbios 19:21, “Puedes hacer todos los planes que quieras, pero el propósito del Señor prevalecerá” (NVI).
Por eso, es que, no importa lo que suceda en nuestras vidas, el propósito de Dios para nosotros siempre se cumple.
Nuestro Padre celestial quiere lo mejor para nosotros. Servimos a un gran Dios que da buenas dádivas a sus hijos. Él nos ama tanto que nos ha prometido que prosperaremos, así como prospera nuestra alma (3 Juan 1:2)
Así entonces, podemos confiar en que Sus planes son mejores que los nuestros. Que incluso cuando parece que todo va mal, Él está usando esas circunstancias para llevarnos a donde Él quiere que vayamos, por eso no te angusties, no te rindas, no te desesperes. Ora al Señor pidiendo revelación de Sus Planes y preséntale tus ideas esperando Su respuesta.
Por lo tanto, la próxima vez que tus planes fracasen, confía en lo que está escrito en la Palabra de Dios y es que “el propósito de Dios para tu vida prevalecerá”.
Oremos “En este día de ayuno y oración, vengo ante el altar de Dios para rendir a sus pies todos mis planes y proyectos, pidiendo que sea la Sabiduría que viene del cielo la que me guie para alcanzar los propósitos establecidos por el Padre desde antes de la fundación del mundo. Reconozco que en el pasado me he equivocado, haciendo lo que yo considero que es lo correcto, pero hoy estoy ayunando y orando para recibir Tu sabia revelación, lo pido en el Nombre de Jesús, Amén”
Versículo “De nada sirven ante el Señor la sabiduría, la inteligencia y el consejo. Se alista al caballo para el día de la batalla, pero la victoria depende del Señor.”. Proverbios 21:30-31 (NVI)
Buen Dia
Juan C Quintero
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