
Mi esposa y yo hemos tenido la bendición de ser abuelos de una preciosa nena que ha traído alegría a la familia, una nueva experiencia maravillosa
Particularmente me sorprende la manera en la que cada día mi nieta va creciendo.
Desde el día en que nació hasta hoy a avanzado mucho, en su movilidad, en estar más atenta, sus ojos están abiertos y dispuestos a descubrir todo lo que hay a su alrededor, es casi perceptible su crecimiento.
Esta experiencia me sirve para compararla con la fe, porque en cada uno de nosotros debe hacerse evidente el avance diario.
Porque cuando no hay crecimiento en la fe y en nuestra relación con el Señor, podremos considerarlo, en cierta medida como un retroceso.
Así como los recién nacidos comienzan un proceso natural de crecimiento, nosotros los cristianos debemos vivir en un permanente proceso de crecimiento espiritual, es decir, que todos los días vamos hacia adelante con la ayuda del Espíritu Santo.
La Biblia, en la primera carta de Pedro, capítulo 2, versos uno al dos, dice así, “Por lo tanto, abandonando toda maldad y todo engaño, hipocresía, envidias y toda calumnia, deseen con ansias la leche pura de la palabra, como niños recién nacidos. Así, por medio de ella, crecerán en su salvación”, (NVI)
Dos cosas claves aprendemos en estos versos, primero es que debemos ser intencionales en dejar el mal, y segundo desear como bebés la leche pura, la cual es la Palabra de Dios, porque por ella crecemos en el conocimiento de Jesús, en revelación del significado de ser hijos de Dios y en descubrir la buena voluntad del Padre para nosotros.
Que, así como los bebes naturales necesitan la leche materna, la que es pura, nosotros también busquemos la verdad, la que es pura, es decir, la que solo puede estar contenida en la Palabra de Dios.
Hoy que estás ayunando y orando, pídele al Señor que nunca pares de crecer en tu vida espiritual, es decir que tu relación con él sea mayor cada día, y que puedas ver la manifestación de Su Gloria en ti para servir en Su propósito.
Oremos “Amado Señor, gracias por ayudarme a darme cuenta de que debo permanentemente revisar el estado de mi fe. Te pido que me ayudes a crecer todos los días más en Ti, a no descuidar el alimento espiritual que es Tu Palabra. Protégeme de las falsas doctrinas y de las sectas que quieran arrastrarme por el falso camino, y permite que mi fe puesta en Jesús se aumente diariamente, lo pido en el Nombre de Jesús, Amén”
Versículos “Por lo tanto, abandonando toda maldad y todo engaño, hipocresía, envidias y toda calumnia, deseen con ansias la leche pura de la palabra,[a] como niños recién nacidos. Así, por medio de ella, crecerán en su salvación” 1 Pedro 2:1-2 (NVI)
Buen Dia
Juan C Quintero
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