
Una de las conquistas más importantes que tiene que tener el ser humano es la de su propia mente.
Es allí donde se generan los pensamientos, también es en la mente donde está grabada la información que se ha recibido desde que nacemos.
Tu mentalidad responderá cada vez que enfrentes a las adversidades o a las pruebas, así que, si permites que el miedo, la angustia y el estrés entren y se arraiguen en tu corazón, se convertirá en una fortaleza que se levantará impidiéndote actuar con certeza, eficacia y por lo tanto, no podrás responder correctamente ante los retos de la vida.
En el libro de los Salmos, capítulo 34, verso 4, establece algo poderoso que debes abrazar como una bandera de victoria en este tiempo de ayuno, y dice así, “Busqué al Señor, y él me escuchó, y me libró de todos mis temores”. (RVC)
Tu mente debe ser gobernada por el Señor, así pues, en lugar de activar el miedo y el negativismo que se levantan cuando hay situaciones difíciles, tienes la oportunidad y la capacidad en Cristo de cambiar esa perspectiva y activar la fe; lo que significa que en lugar de rendirte aceptando que el miedo sea una realidad en tu vida; lo derrotas confiando en que El Señor tiene el poder para cambiar tu mentalidad y llenarte de confianza.
Esta certeza se afirma con la promesa que el Señor entregó y que está escrita en el libro del profeta Isaías, capítulo 41, verso 10, en el que Dios nos dice, “Así que no temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con mi diestra victoriosa”.
Por lo tanto, cuando el temor y el negativismo lleguen a tu mente, recuerda que el Señor está contigo, que es Él quien te pide que no te angusties, porque Él es el Dios de tu vida. Y confías en que Su promesa es real, aquella que te dice que Él te fortalecerá y te ayudará.
La conquista de tu mente se logra con fe, cuando con todo tu ser confías en las promesas de Dios.
Oremos “Amado Señor, gracias por fortalecer mi fe. Oro y ayuno hoy pidiendo que sea Tu Palabra la que transforme mi mente, renuncio al temor y al negativismo. Y decido colocar mis pensamientos enfocados en Ti. Creo en Tus promesas y en que me darás la fortaleza que necesito en para superar cualquier temor de enfrentar los retos de la vida, lo creo y declaro en el Nombre de Jesús, Amén”.
Versículo “Busqué al Señor, y él me escuchó, y me libró de todos mis temores”. Salmos 34:4 (RVC)
Buen Dia
Juan C Quintero
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