
Sabemos que en esta vida habrá momentos buenos, otros excelentes; así como también momentos malos y otros muy difíciles.
Claro está que de la manera en la que los enfrentemos serán aprendizajes o simplemente temporadas estériles.
La verdad es que todo lo que nos acontece y todo lo que pasa a nuestro alrededor tiene el poder para desarrollar nuestro carácter.
A veces hay personas que cuando han avanzado, sienten como si lo que han logrado no pudiera ser para ellos y esperan que algo malo les llegue; así que hoy te animo para que durante este tiempo de ayuno ores pidiendo revelación sobre cómo puedes permanecer con la fe puesta en el Señor esperando siempre que Él te envíe lo mejor.
No siempre daremos pasos adelante y otros hacia atrás; no tienes por qué sentir que algo malo va a ocurrirte cuando las cosas estén saliendo bien, puesto que no se trata de suerte, sino de bendición.
Los cristianos debemos vivir con nuestra fe puesta en el Señor y no por las circunstancias, y mucho menos por las emociones. Cada subida en la vida debe traerte un aprendizaje, pero también cada caída debe servir para formarte interiormente, para que el carácter y la fortaleza interior sean los que se manifiesten.
En la segunda carta a los Corintios, capítulo 5, verso 7, dice así: “Vivimos por fe, no por vista”. (NVI)
Veremos y experimentaremos muchas cosas en el plano natural, pero sabremos siempre que Dios nos pide en Su Palabra que “vivamos por fe y nunca por lo que vemos”; que lo que pueda estar ocurriendo no es dañarte o para que sufras derrotas, sino para afirmarte la fe y depender del Señor.
Así las cosas, no debes esperar que cuando todo vaya bien es porque algo malo se va a acercar, pero sí debes prepararte para que, si en algún momento algo inesperado llega, no pierdas la fe, ni el enfoque, ni tampoco sientas que ya todo va a seguir mal, porque tienes claro que vives por tu fe puesta en el Señor.
Oremos “Amado Padre celestial, reconozco que a veces doy pasos atrás dudando de tu poder o de tu favor. Pero hoy pongo mi fe en acción, creyendo sin ver. Declaro que mi corazón y mi mente están centradas en Ti, en lo que Tú puedes hacer; que Tu voluntad se haga en mi vida y en la de mi familia. Creo que lo que viene será mejor que lo que ya pasó, lo creo en el Nombre de Jesús. Amén”.
Versículo “Vivimos por fe, no por vista”. 2 Corintios 5:7 (NVI)
Buen Dia
Juan C Quintero
buendiatodoslosdias.com
