
He escuchado esta frase que dice: “Espera lo inesperado y date cuenta de que no puedes controlar lo incontrolable”.
En otras palabras, cuando algo ocurre inesperadamente, solo puedes controlar lo que está a tu alcance; lo demás no.
Lo que sí puedes hacer es “no perder el control con lo inesperado”.
Cada día debes, intencionalmente, traer amor, traer bondad, traer gozo, paz y todo lo que pueda hacer que ese sea un día maravilloso.
Pero si traes temor, angustia y decepción porque las cosas son diferentes a lo que pensabas, llenarás tu día con estas cargas.
Tu corazón es un lugar altamente sensible; por lo tanto, debes ser intencional en lo que depositas en él. Es un lugar que hay que cuidar e impedir que las tácticas del enemigo lo entristezcan o lo llenen de temor e inseguridades.
Dice la Biblia en el Salmo 27:14: “Pon tu esperanza en el Señor; ten valor, cobra ánimo; ¡pon tu esperanza en el Señor!” (NVI). ¡Qué gran verdad!
Lo que pasa en esta vida no es tu destino final; por lo tanto, quiero que recuerdes que, aunque muchas cosas no estén saliendo bien hoy, Jesús todavía está en Su Trono, y su bondad sigue estando disponible.
Descansa en esta verdad, regocíjate en el Señor y deja que esto sea lo que te llene de esperanza.
Además, te sugiero que encuentres gratitud en medio de tu desilusión.
Acuérdate de que Dios es protector; Él te está protegiendo de algo que no puedes ver.
También es un Dios proveedor; Él es fuente permanente para sus hijos, una que nunca se seca, ni se estanca. Solo tienes que buscarlo, porque el hecho de que la forma en que recibes su provisión sea diferente no significa que Él ha dejado de ser bueno; si confías, algo mucho mejor llegará.
Nuestro Dios está siempre presente; aun cuando otros se ausentan, Él nunca te abandonará.
Dios es totalmente fiel; por lo tanto, descansa en Él, coloca todo lo que se te haya quitado de tu vida en las manos de Dios, entrégaselo como sacrificio tuyo; porque Dios va a redimir todo lo que voluntariamente colocamos en Sus manos.
No temas al futuro; es fácil permitir que las desilusiones de hoy te hagan esperar lo peor para el mañana, por eso te estoy desafiando a no dejar que tu mente solo piense en un futuro incierto.
Toma las decisiones en paz, en oración y esperando recibir sabiduría de Dios; haz tu parte y deja el resto en las manos de Dios; al final, tu rol es obedecer a Dios y el rol de Dios es ocuparse de todo lo demás.
Oremos: Amado Señor, aunque sé que hay cosas que no puedo controlar, ni manejar, reconozco que a veces me he dejado llevar por mi deseo de controlarlo todo, pero hoy decido hacer mi parte, viviendo en paz, con la fe fortalecida, porque el resto lo dejo en Tus manos. Te doy gracias por todo lo que haces por mí; lo creo y declaro en el nombre de Jesús. Amén”.
Versículo: “Pon tu esperanza en el Señor; ten valor, cobra ánimo; ¡pon tu esperanza en el Señor!” Salmo 27:14 (NVI)
Buen día.
Juan C. Quintero
buendiatodoslosdias.com
