
Las percepciones a veces nos engañan, por lo tanto, hay que hacer una pausa antes de actuar o de tomar una decisión y revisar bien para estar seguros de que lo que se ha percibido es lo correcto.
Por ejemplo, ¿te atreverías a comprar una casa si solo has visto la foto del frente, pero no su interior?; ¿harías un viaje a una isla de la cual no hay ninguna información más que una foto en una publicidad?; estoy seguro de que vas a decir que no, porque no tienes los suficientes elementos para decidir, por lo tanto, requieres de más información, de algo mayor para decidirte.
Así que, trasladado a nuestra vida, no puedes declarar que eres fracasado porque una vez has fallado; tampoco puedes decir que eres un ganador cuando solo has obtenido un pequeño triunfo.
Todo lo que se quiera alcanzar en la vida requiere de tiempo, esfuerzo y concentración. Por eso no puedes medir el resultado final solo por el comienzo de las cosas.
En la Biblia, en la carta a los Filipenses capítulo 3, verso 13, que dice así, “Hermanos, no considero haber llegado ya a la meta, pero esto sí es lo que hago: me olvido del pasado y me esfuerzo por alcanzar lo que está adelante”. (PDT)
La Palabra de Dios nos enseña que una caída o un fracaso no es el final de la fe, por el contrario, es el comienzo para demostrar que al final lo alcanzado fue mejor que lo experimentado al comienzo. Pero igualmente, el inicio apasionado no garantiza un final pleno.
La clave para el éxito, incluso en la fe es la permanencia, la cual debe mantenerse independientemente de lo que pase en las pequeñas metas alcanzadas, o en los pequeños fracasos sufridos en la vida
Cada día de vida es solamente una página que se escribe de un libro; por lo tanto, no te guíes por las percepciones, más bien debes ser lento(a) en el momento de sacar conclusiones, porque una vida solo se puede juzgar hasta el final de sus días.
Te invito para que seas intencional en hacer el bien, en mantener tu fe puesta en Jesús independientemente de tus fracasos o de tus éxitos temporales.
Oremos “Amado Señor, gracias por mostrarme que debo hacer pausas antes de hacer juicios. Gracias porque me has mostrado que ni mis fracasos, ni mis logros son definitivos, sino que debo permanecer creciendo en fe hasta el final. Dame fuerzas para levantarme si he caído y sabiduría para seguir en humildad si he triunfado, lo pido en el Nombre de Jesús, Amén”
Versículo: “Hermanos, no considero haber llegado ya a la meta, pero esto sí es lo que hago: me olvido del pasado y me esfuerzo por alcanzar lo que está adelante”. Filipenses 3:13 (PDT)
Buen dia
Juan C Quintero
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