
He conocido muchas personas que viven amargadas por su pasado; no han podido liberarse de la carga de abusos, maltrato o de las dificultades emocionales, económicas y físicas que vivieron.
Toda carga de amargura roba la posibilidad de estar alegres.
Cuando veo a una persona demasiado “seria” me puedo imaginar que algo experimentó que le impide sonreír. Me encuentro con otros que siempre están tensos y angustiados respecto a casi todos los aspectos de sus vidas tanto que raramente pueden reírse. Y más aún se molestan cuando escuchan risas o cuando ven a otros estar alegres; los critican e incluso los acusan de disfrutar de la vida sin preocuparse por lo que pasa alrededor.
Entendiendo que todas las personas tenemos temperamentos y personalidades diferentes y que no podemos – gracias a Dios; actuar y reaccionar de la misma manera; pero por otro lado, si es absolutamente necesario que aprendamos a ser mucho más alegres y felices de lo que somos hoy en día.
Es importante hacer un alto en el camino y meditemos sobre la calidad y condición de nuestra vida; todo esto con el propósito de equilibrar la balanza de la diversión y responsabilidad.
Es contundente esta declaración, “si no tenemos equilibrio emocional todo lo demás que hagamos se verá afectado”.
Me gusta reír y sacarle una sonrisa a las personas que están a mi alrededor, porque creo realmente que, si no aprendemos a reír más, éste llegara a ser un “serio problema”
Este concepto es tan claro que se han escrito muchos artículos médicos que confirman que la risa puede ser un medio de dar sanidad al cuerpo.
A finales de los años noventa salió una película cuyo título es “Patch Adams” al verla me inquieté en conocer sobre este médico y su fundación “The Gesundheit Institute” mediante la cual ofrecen programas gratuitos de salud, quienes en su tratamiento médico buscan crear un ambiente de alegría y no de tristeza, con el cual han demostrado que cuando hay alegría, risas y gozo, la salud mejora; tema que está escrito hace miles de años en la Palabra de Dios cuando dice que “Panal de miel son las palabras amables: endulzan la vida y dan salud al cuerpo”. (Proverbios 16:24 – NVI).
Por tanto, riamos más; usemos palabras amables, porque así nuestro ser interior tendrá dos grandes efectos, una vida endulzada y salud para el cuerpo.
Oremos: “Señor, entrego mis cargas, mis angustias y toda falta de perdón, restauro y perdono mi pasado. Te pido me ayudes a ser más feliz, a vivir con alegría y hacer que mi entorno sea alegre. Creo que traerás salud y paz a nuestras vidas, lo creo y declaro en el nombre de Jesús, Amen”
Versículo: “Gran remedio es el corazón alegre, pero el ánimo decaído seca los huesos”. Proverbios 17:22 (NVI)
Buen Dia
Juan C Quintero
www.buendiatodoslosdias.com
