
Cuando vemos un gran árbol plantado en un campo nos maravillamos de su grandeza, de las formas que tienen sus ramas y de los detalles de sus hojas; pero si reflexionamos un poco, nos damos cuenta de que éste nació de semilla y que para llegar a ser árbol han pasado muchos años de crecimiento y fortalecimiento.
Así mismo es la fe en nosotros, es como una semilla que al plantarla tiene la capacidad para crecer; pero este crecimiento se da acorde con lo que cada uno pueda creer y declarar.
El único abono provechoso para la fe es la Palabra de Dios, la cual tiene la capacidad para darle vida a la fe.
En la Biblia en la segunda carta a los Corintios, capitulo 4, verso 13, dice así, “Pero en ese mismo espíritu de fe, y de acuerdo a lo que está escrito: «Creí, y por lo tanto hablé», nosotros también creemos, y por lo tanto también hablamos” (RVC)
Quiero llamar tu atención a la parte que dice “creí, por lo tanto hablé”, esto significa que cuando lo que se cree, es decir, la Palabra de Dios, debes entonces declararla para que de esta forma se active el poder de la semilla plantada en tu interior.
Necesitas ver cada Promesa de Dios decretada como el abono que su fe necesita. Te invito hoy a revisar tus declaraciones; pregúntate: “¿Qué clase de abono le estoy dando con mis palabras a la fe?”.
Tenga en cuenta que los pensamientos y declaraciones de derrota y negatividad son un mal alimento para la fe y por lo tanto acabaran con la semilla y con lo poco haya podido germinar. Pero cuando declara con real convencimiento la Palabra de Dios, está dándole el más poderoso alimento, el abono que necesita la fe para convertirse en una gran fe.
Oremos: “Señor, coloco hoy delante de ti mis pensamientos y mis palabras. Que pueda diariamente alimentar la fe con Tu Palabra. Y que al creerla la pueda también declarar. Ayúdame para alimentar mi fe eliminando todo lo que pueda limitarla y que pueda creer y declarar solo lo que Tu Palabra me enseña, lo pido y declaro en el nombre de Jesús. Amén”.
Versículo: “Pero en ese mismo espíritu de fe, y de acuerdo a lo que está escrito: «Creí, y por lo tanto hablé», nosotros también creemos, y por lo tanto también hablamos.” 2 Corintios 4:13 (RVC)
Buen Día
Juan C Quintero
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