
El mal es algo que acecha diariamente y que es necesario eliminarlo de la vida.
¿A cuál mal te preguntarás?, hago hoy referencia a todo lo que aprendiste mal y que has descubierto que son cosas que no le agradan a Dios, y que por lo tanto debes deshacerlas de tu vida.
Quiero decir, todas las cosas que han estado en tu ser y que las has aprendido o que se han convertido en rutinas o malos hábitos que te hacen estar del lado contrario al de Dios.
En la Biblia específicamente en la carta a los efesios capitulo 4, el apóstol Pablo entrega una lista de aquellas cosas que hay que dejar de hacer para vivir acorde con lo que Dios quiere de los cristianos. Es así como en el versículo 27 dice “y no den lugar al diablo” (RVC)
En este capitulo se nos enseña que hay que, voluntaria e intencionalmente despojarnos de la naturaleza del pecado, es decir, que hay que abandonar el estilo de vida que tiene la gente sin Dios; porque están viviendo con una mente vacía.
Significa dejar el odio, el rencor, los celos, las contiendas, las malas palabras, los vicios que dañan el cuerpo y la mente, el libertinaje y todo aquello que conduce al mal; porque esto le da lugar al diablo, es decir, que le entrega un derecho legal para actuar y para sembrar la cizaña en tu corazón.
Es claro que cuando le das permiso al mal entonces estás dejando a un lado las cosas buenas que Dios tiene para ti, alejándote de Su voluntad, lo que te alejará también de las personas que aman a Dios.
Debes saber que lo que Dios quiere para ti es bueno, Él quiere que vivas en paz, que haya gozo en tu corazón, que elimines el temor y todo lo que te produce estrés, depresión, angustia y ansiedad, para que sean cambiados por un mayor nivel de fe.
Evalúa tu vida y revisa qué es lo que tiene prevalencia en tu corazón, si lo que Dios quiere sembrar o lo que la naturaleza antigua trata de mantener.
Es importante que sepas que el mal es como la cizaña que crece en medio de la buena cosecha, es decir que crece muchas veces sin que nos podamos enterar sino hasta que han echado raíces.
Aprende a controlar y a escoger lo que permites entrar en tu vida. Dios da el comando, pero tú tomas las acciones para cambiar. Toma la decisión de abandonar el mal y así no dar lugar al diablo.
Oremos “Amado Señor, te doy gracias por mostrarme tu voluntad y la obra que haces en mi por medio de Jesucristo. Te pido que me des el poder y el dominio propio para despojarme de todo pasado negativo que ha tenido control sobre mi mente y mi corazón. Renuncio a vivir sin discernimiento espiritual, a la mente entenebrecida y al corazón endurecido, para no dar lugar al diablo en mi ser. Te pido que me llenes de Tu paz, de Tu amor y de Tu gozo, lo pido en el Nombre de Jesús, Amén”
Versículo, “y no den lugar al diablo”. Efesios 4:27, (RVC)
Buen dia
Juan C Quintero
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