Uno de los puntos en común entre las personas
que tienen una vida exitosa es que, luego de un
gran sufrimiento, se hicieron cada vez más fuertes.
Incluso nosotros, los que tenemos nuestra confianza
depositada en Dios, podemos cantar y darle
gracias en las <noches de las más duras pruebas>,
porque sabemos que Nuestro Redentor vive y
que aun del polvo se ha de levantar.
Todo obra para bien!
Estando persuadidos de esto que el que
comenzó en vosotros la buena obra;
la perfeccionará hasta el
día de Jesucristo.
Filipenses 1:6
