
En la Biblia se mencionan con frecuencia las palabras “camino” y “caminar”, en la mayoría de los casos hacen referencia al acto de obedecer a lo que Dios pide.
Por ejemplo, en el Libro de los Proverbios, capítulo 4, verso 19, dice así, “El camino de los impíos es como la oscuridad; ¡ni siquiera saben contra qué tropiezan!” (RVC); y hace referencia a los que llevan una vida en la que el pecado y la maldad abundan, resaltando que no saben lo que hacen porque viven en oscuridad y de seguro van a tropezar sin saber exactamente contra que tropezaron.
En Levítico capítulo 26, verso 12, el Señor le dijo a Moisés lo siguiente en relación con la obediencia a Su Palabra, “Andaré entre ustedes, y yo seré su Dios, y ustedes serán mi pueblo”. (RVC); en contraste con el verso anterior, aquí el Señor habla de la bendición de ser obedientes versus el andar en oscuridad.
La promesa que se recibe al ser obedientes al Señor es que El estará con nosotros.
Para el cristiano es fundamental saber que Dios tiene un plan específico para cada vida. Él todo lo conoce, sabe de ti desde antes de que nacieras, conoce tu pasado, tu presente y tu futuro, te pide que vivas en rectitud y en amor, que seas obediente a Su Palabra y te promete estar contigo todos los días, ser tu guía, pero no te mostrará los detalles de lo que va a acontecer cada día.
En el Nuevo Testamento, en la segunda carta a los Corintios, capitulo 5, verso 7, dice “que andamos por fe y no por vista”, refiriéndose a la clase de confianza que debemos tener en el Señor.
Si confías en Él y das el siguiente paso, aunque desconozcas lo que ha de llegar, confiando que Él está a tu lado, es decir, sin saber el resultado, entonces estarás andando, caminando, avanzado por fe y la promesa de Dios se mantiene, “Él te guiará, estará contigo, no te dejará, ni te abandonará”.
En esos pasos de fe en lo desconocido es en los que ocurren los milagros, cuando te atreves a andar en la luz y no en la oscuridad, pero avanzando en fe.
Descubrirás talentos que desconocías que tenías y capacidad para decidir ante situaciones que no sabías que podías manejar.
Para esto se requiere tener el valor, la fe y la capacidad para hacer lo que sabes que Él te está pidiendo que hagas, pero veras el favor y la Gracia de Dios actuando en ti para que puedas seguir caminando, un día a la vez.
Oremos, “Amado Padre celestial, como todos los días, hoy te doy gracias porque me muestras las bendiciones de andar en tus caminos, de ser obediente a Tu Palabra, creo que me guiaras en cada paso que doy, sabiendo que lo desconocido para mi es conocido para Ti. Decido vivir por fe y no por lo que veo, confiando en Tu Palabra; creo que vas delante mío como Poderoso Gigante abriendo camino, lo oro en el Nombre de Jesús, Amén”.
Versículo “porque por fe andamos, no por vista” 2 Corintios 5:7 (RVR60)
Buen Dia
Juan C Quintero
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