¿Dónde está el valor de una mujer? ¿Por qué ella vale? ¿Tiene algún precio en el mercado de almas? ¿Tiene precio su carne? O ¿no tiene valor alguno su dignidad?
El valor de la mujer no está en los reconocimientos que este mundo caído pueda darle. No está en las versiones plásticas de belleza que Hollywood ha impuesto. No está en las conquistas ni gritos de supremacía de las feministas. No está en los logros que pueda alcanzar en el mundo empresarial ni en los puestos de dirección de grandes corporaciones. No tiene que ver con que sean senadoras, gobernadoras o presidentas. Ni tampoco que sean grandes atletas.
El valor de una mujer no está en lo que ella representa, ni necesariamente en lo que hace, ni en lo que crea que es; sino en lo que ella es.
- Ella es creación de Dios.
- Ella es hecha a imagen y semejanza de Él.
- Ella está diseñada para que viva para su gloria en los distintos roles donde Dios la ha puesto a vivir.
Esa es la voluntad de Dios. Todas viviendo para su gloria:
- Como la madre soltera que lucha por seguir adelante.
- Como la viuda aferrada al abrazo del Padre.
- Como la abusada curando sus heridas con la gracia a su alcance.
Todas como la esposa abandonada, la que siente feliz, la mujer afortunada, la que se siente frustrada.
Todas son valiosas porque fueron hechas por nuestro buen Dios, que las ama. Mujer, ven a Cristo, con tus triunfos y tus cargas, humíllate a él, para que seas salva y puedas vivir para su Gloria sabiendo que eres su niña amada.
Por Otto Sánchez
