por ti y por mí. Cuan regalo tan precioso
nos ha dado Nuestro Salvador.
Señor te pido me ayude a ser agradecido
de ese sacrificio y a vivir una vida integra y
piadosa delante de tu presencia.
Mas Él fue herido por nuestras rebeliones,
molido por nuestros pecados. Por darnos la paz,
cayó sobre él el castigo, y por sus llagas
fuimos nosotros curados.
Isaías 53:5
