Soy parte de la gran familia de Dios. Una familia que trasciende el parentesco humano, nacionalidad, género, posición social…. lo trasciende todo. Cristo Jesús ha unido a todos los que le reconocemos como Salvador, Señor y Rey en una gran familia. Su “amor ágape” obrando en nosotros nos debe llevar a aceptarnos los unos a los otros tal como somos. Ese amor tiene que cubrir nuestras diferencias. Somos la gran familia de Dios. Amémonos los unos a los otros tal cual Cristo nos ama. (Jorge L. Cintrón)

