“¿Está alguno entre vosotros afligido? haga oración. ¿Está alguno alegre? cante salmos. ¿Está alguno enfermo entre vosotros? llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si estuviere en pecados, le serán perdonados.”
(Santiago 5:13-15)
Aquí tenemos diversas soluciones acorde a cualquier circunstancia que hoy tengamos.
Dios no está ajeno a lo que estamos viviendo; pero demanda de nosotros que seamos activos en poner en práctica su Palabra.
Recuerda que en la iglesia primitiva los servidores de Cristo corrían peligro de muerte, por cierto muy cruel tipo de muerte. Así que no digas que tu no puedes seguir, mejor dile a tú aflicción “¡Yo todo lo puedo en Cristo que me fortalece!”
La presencia del Altísimo sea sobre tu vida.
-Por: Mildred Natera
