Bajo las alas de Dios hay seguridad. En medio de
las tormentas de la vida, Dios es nuestro
refugio seguro. Su presencia nos protege,
nos fortalece y nos llena de paz. Señor Jesús,
gracias por ser mi refugio y mi protección.
Enséñame a confiar plenamente en tu cuidado
y a vivir cada día bajo tu amparo.
Con sus plumas te cubrirá, y debajo
de sus alas estarás seguro.
Salmo 91:4
