
En nuestra cultura de consumo, la gente vive persiguiendo más, esto equivale a buscar más ingresos, más comodidades, una casa más grande.
Pero la Biblia nos recuerda una verdad poderosa, la encontramos en el libro de los Proverbios, capítulo 17, verso 1, que dice: “Mejor es un bocado seco, y en paz, que casa de contiendas llena de provisiones” (RVR60)
En pocas palabras, esto significa que de nada sirve una mesa abundante si alrededor de ella hay gritos, tensión y corazones apartados.
Ahí en el proverbio se presenta un contraste poderoso entre un “bocado seco”, que equivale a tener lo mínimo necesario y con paz, que una casa llena de banquetes pero cargada de peleas.
La realidad es que la paz del hogar no se compra, sino que se cultiva.
La paz en el hogar es un tesoro muy valioso, pero que en muchas familias está descuidada.
Te motivo para que evalúes honestamente si estás sacrificando a tu familia por conseguir más cosas.
O si la búsqueda de abundancia les está generando estrés, ausencias y conflictos, porque si ese es tu caso, entonces es el momento correcto para reordenar tus prioridades.
Sé un pacificador en tu casa. Renuncia a ganar todas las discusiones; elige ceder cuando el tema no es algo importante; mantén un corazón agradecido por lo que tienes en lugar de lamentarte por lo que les falta.
Un hogar con más risas y alegría es más valioso que una casa llena de cosas materiales y con los corazones alejados.
Oremos: “Amado Señor, enséñame a valorar la paz por encima de la abundancia. Te pido que quites de mi hogar toda contienda y nos des un corazón de paz lleno de alegría y gratitud. Ayúdame a ser un promotor de la paz en mi propia casa. Esto lo oro en el Nombre de Jesús. Amén”.
Versículo: “Mejor es un bocado seco, y en paz, que casa de contiendas llena de provisiones” Proverbios 17:1 (RVR60)
Buen dia
Juan C Quintero
Buendiatodoslosdias.com
