El amor cubre las heridas donde hay amor genuino,
hay disposición para perdonar, comprender y restaurar.
El amor que proviene de Dios no busca venganza ni
guarda rencor, sino que fortalece la
unidad y promueve la paz.
Sobre todo, ámense los unos a los otros
profundamente, porque el amor
cubre multitud de pecados.
1 Pedro 4:8
