Menor que un épsilon
«Así es, todo lo demás no vale nada cuando se le compara con el infinito valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor. Por amor a él, he desechado todo lo demás y lo considero basura a fin de ganar a Cristo y llegar a ser uno con él» Filipenses 3:8-9a NTV*
¿De qué le vale al hombre ganar el mundo y perder su alma?. Esta pregunta retórica la planteó nuestro Señor Jesucristo cuando disertaba sobre la trascendental decisión que todo hombre debe hacer: elegir entre el mundo y su vida efímera y sin esperanza, y por otro lado, el Reino De Los Cielos que nos ofrece Cristo.
Pablo era un hombre con muchos logros, privilegios y posicionamiento social. Pablo era, para usar una comparación, como un alto funcionario del gobierno, con una carrera que se perfilaba a ocupar importantísimas posiciones de autoridad. Y no solo por su militancia, sino por su gran capacidad intelectual. Era un líder nato viviendo en las más altas esferas del poder desde niño.
Cuando él conoció a Cristo, y entendió de qué iba el Reino De Dios, dejó todo aquello, entendió que en realidad su valor eterno era igual o menor a un épsilon.
14 Septiembre 2026
*Nueva Traducción Viviente

