¿Sabías que?
El amor de Cristo no depende de nuestras circunstancias.
Cuando las tormentas de la vida se levantan, Su amor
permanece firme, sosteniéndonos y recordándonos que
nunca estamos solos. Aun cuando todo parece
incierto, Su presencia nos da seguridad y esperanza.
¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación,
o angustia, o persecución, o hambre,
o desnudez, o peligro, o espada?
Romanos 8:35
