«Yo, Pablo, estoy preso porque sirvo a Jesucristo, y trabajo por el bien de ustedes, los que no son judíos. Ustedes ya saben que Dios me encargó anunciarles el plan que, gracias a su gran amor, había preparado» Efesios 3:1-2
A veces uno tiende a ver las injusticias como algo que viene agravándose con el paso de la Historia, pero si uno la estudia, se da cuenta que mucho tiempo atrás sucedieron verdaderas barbaridades.
La Muerte de Cristo en la Cruz es un ejemplo de ello; vino a un pueblo que “lo esperaba”, sólo hizo milagros de liberación y sanidad, y siempre predicó la verdad. Pero terminó apresado y juzgado ilegalmente, y asesinado por aquellos de quienes se esperaba justicia.
Pablo estuvo preso hasta su muerte, aparte de varias palizas que recibió, por el simple hecho de predicar el Reino de Dios a gente que no eran judíos. Recibió un llamado directo de Cristo, y el resultado fue una vida llena de desafíos.
21 Mayo 2026

