Pastor, Jorge L. Cintrón Calzada
Mensaje para ser predicado en el Pabellón de Oración de la Primera Iglesia Bautista de Cayey, Puerto Rico el 1 de diciembre de 2024, 10:15am
Texto Bíblico: Isaías 40:9-11
A través del Antiguo Testamento se vislumbra un mensaje. Vendrá un momento en el cual Dios hablará de forma especial y se manifestará su gloria entre los hombres. El nacimiento de Jesús en el pesebre de un establo fue la forma en la cual Dios habló de una forma especial manifestando su gloria entre los hombres. El escritor de Hebreos afirma: “Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo; el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas, (Hebreos 1:1-3)
En Navidad esa palabra se hace realidad.
Al comenzar su ministerio terrenal Jesús entró a la sinagoga de Nazaret y tomando el rollo del profeta Isaías leyó: “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor”. (Lucas 4:18,19
El nacimiento de Jesús fue anunciado de forma extraordinaria. Los ángeles fueron los encargados de anunciarlo. Un ángel le hizo el anuncio a María. Un ángel le habló en sueños a José. Ángeles les dan la noticia a los pastores.
¿Qué le anunciaron sobre el niño que nacería? A María le anunciaron que se llamaría Jesús; Y se llamará su nombre JESÚS. porque él salvaría a las personas de sus pecados (Lucas 1:31). A José le anunciaron que él sería Emanuel, esto es: es: Dios con nosotros. (Mateo 1:23) Los pastores recibieron el anuncio que el niño que nacería sería; el Cristo, hijo de David.
Al entrar en la sinagoga de Nazaret, Jesús, y leer una porción del rollo del Profeta Isaías afirmando que esa escritura se estaba cumpliendo en Él puntualizó su ministerio:
Yo soy buenas nuevas al pobre.
Yo soy la sanidad para los quebrantados de corazón.
Yo soy libertad al cautivo,
Yo soy vista al ciego.
Yo soy libertad al oprimido.
Yo soy la proclamación de un año agradable del Señor.
Esa palabra que nace en el pesebre de un establo cambia la vida del que la recibe.
Los cambia de criatura de Dios a Hijo de Dios; “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;” (Juan 1:12)
Quita toda condenación por el pecado; “Ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.” (Romanos 8:1)
Lo redime. “Quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras”. Tito 2:14
Esa palabra hecha hombre en el pesebre de un establo revela:
El valor que Dios puso sobre cada ser humano, a pesar de que éramos pecadores.
Que Dios no nos ha abandonado, más bien nos ha amado aun en nuestra condición de enemistad.
Que, por haberse hecho humano, Dios quiso identificarse con nuestro dolor, sufrimiento y necesidad, pues podría entendernos
Que como cristianos, la manera en que podemos agradar a Dios es seguir el ejemplo de Jesucristo.
Un día frío de diciembre en el año 2007, en una abarrotada estación del metro de Washington, D.C, un joven violinista comenzó a tocar. Vestía ropa sencilla y parecía un músico callejero más. Sin embargo, la música que emanaba de su violín era extraordinaria, llena de belleza y complejidad. Tocaba con pasión, pero la mayoría de las personas pasaron de largo, apresuradas, sin prestarle atención.
Un niño pequeño, agarrado de la mano de su madre, intentó detenerse. “¡Mamá, escucha!” decía, pero la madre, preocupada por llegar a tiempo, lo arrastró con ella. Algunos se detuvieron brevemente, dejándole unas monedas antes de seguir su camino.
Después de 45 minutos, el joven recogió su instrumento y se fue.
De las más de mil personas que pasaron frente a él, solo unas pocas realmente lo escucharon.
Lo que nadie sabía es que el violinista era Joshua Bell, uno de los músicos más famosos del mundo, interpretando algunas de las piezas más complejas jamás escritas en un violín valorado en millones.
Había ofrecido un concierto la noche anterior, con entradas que costaban cientos de dólares, pero en el metro, su música pasó desapercibida.
Él estaba participando en un experimento organizado por The Washington Post tocando de incógnito para observar la reacción del público. Aunque era uno de los músicos mejor pagados del mundo, pocos transeúntes se detuvieron a escuchar,
Celebramos en Navidad que Dios ha hablado al mundo haciéndose hombre.
Recordar durante esta temporada que lo que se celebra es el advenimiento de Jesús, el Salvador, el Cristo de Dios es el secreto que permite que uno tenga gozo no importa lo que le pueda estar aconteciendo.

