
Los seres humanos tendemos a ser egocéntricos. Incluso lo vemos desde la temprana edad, cuando los bebés reclaman lo que es de ellos, un juguete, su comida, etc.
Con frecuencia la gente se ocupa más por lo bien que se están sintiendo, en vez de agradar al Señor. Y esto pasa en casi todo lo que hacemos, incluyendo en la alabanza.
Te doy hoy un principio que debes aprender y aplicar, “la alabanza y la adoración al Señor debe ser solo para Él y no para nosotros”.
Hemos sido creados para darle alabanza al Señor.
En la Biblia, en el Salmo 34, versos 1 al 3 dice así: “Bendeciré al Señor en todo tiempo; su alabanza estará siempre en mi boca. Alabaré al Señor con toda el alma. ¡Escuchen, gente humilde, y alégrense también!; ¡Únanse a mí, y reconozcan su grandeza!; ¡Exaltemos a una voz su nombre!” (RVC).
Una acción fundamental del cristiano es la de vivir alabando a nuestro Padre celestial.
Tal y como lo podemos aprender en el salmo de hoy.
En el verso uno nos instruye para que alabemos al Señor en todo momento, incluso si las situaciones no son buenas, que en nuestro corazón y nuestros labios brote alabanzas a Dios.
Y esto implica también que, la adoración no es solo para los domingos.
En el verso dos aprendemos que al adorar al Señor inspiramos a otros a hacerlo también, porque pueden ver la expresión de amor que sale de un corazón que adora sinceramente.
Y eso hace que Él crezca en nuestro corazón, y que alimente nuestra mente y nuestro espíritu.
Del verso tres podemos decir que, aunque la alabanza debe ser una práctica continua, debemos unirnos con otros cristianos a “exaltar su nombre”.
Te pregunto, ¿la alabanza está inmersa en tu corazón como parte de su vida?
Te motivo para que le des al Señor el primer y más grande lugar en tus pensamientos y en tu corazón; que esa alabanza fluya de un corazón sincero y que le demuestre el amor que sientes por Él.
Oremos, “Amado Señor, con mi boca te alabo, te exalto, declaro tus grandezas, tu poder y dominio sobre todas las cosas. Hoy elevo al cielo mi voz de alegría por todo lo que haces en mí y a través de mí. Eres el mas importante en mi vida, lo creo y declaro en el Nombre de Jesús, Amén”
Versículo, “Bendeciré al Señor en todo tiempo; su alabanza estará siempre en mi boca. Alabaré al Señor con toda el alma. ¡Escuchen, gente humilde, y alégrense también!; ¡Únanse a mí, y reconozcan su grandeza!; ¡Exaltemos a una voz su nombre!” Salmos 34:1-3 (RVC)
Buen Dia
Juan C Quintero
BuenDiaTodosLosDias.com
