
He escuchado decir que “tener hijos es una carga y una molestia, que cuestan mucho dinero y que requieren mucho tiempo”; incluso hay quienes dice que “son una molestia porque estorban, desobedecen y quien sabe que va a pasar en el futuro con ellos”.
Estas personas que piensan así no saben de la bendición que significa tener hijos. Incluso muchos de ellos cuando por fin llega un niño y se une a la familia, algo los cambia, quizás porque los pequeñitos recién nacidos nos derriten el corazón y nos cambian la vida.
En la Biblia, en el libro de los Salmos capítulo 127, verso 3 dice, “Los hijos son un regalo del Señor; los frutos del vientre son nuestra recompensa”. (RVC)
Dios mismo está a favor de los hijos, de cada bebé que va a nacer.
Nosotros no somos dueños de la vida, solo Dios lo es. Así que cada vientre de una madre que está esperando un bebé es un vientre que recibirá recompensa de Dios.
Nuestros hijos y nuestros nietos y toda la descendencia son una bendición de Dios, por lo tanto, debemos amarlos como Dios los ama, debemos guiarlos por los caminos de la fe, cuidarlos de los males del mundo.
Cuando nace un hijo o una hija, experimentamos muchas cosas maravillosas y tenemos aventuras diarias; tanto así, que para los padres que aman a sus hijos darían hasta su propia vida por ellos.
Algo que aprendemos con nuestros hijos es que nos ayudan a madurar, nos enseñan a dejar de ser egoístas, nos sacan de nuestra comodidad y nos llevan a expandir nuestras capacidades para darle protección a la familia.
Guía, ora y protege a tus hijos de la cultura moderna, de las tendencias de la moda y de lo que pueda estar pasando en sus vidas.
Ora con ellos y se un modelo de vida, viviendo a la manera de Jesús, porque al final ellos serán un reflejo tuyo y de tus actos.
Oremos “Amado Señor, hoy te presentamos a nuestros hijos, te pedimos que nos des la sabiduría para guiarlos y para vivir con ellos mostrándoles con nuestro ejemplo que Tú eres el Dios verdadero y que nuestra vida es para honrarlo a El y para fortalecer a la familia. Guárdalos de todo mal y peligro, lo pedimos en el Nombre de Jesús, Amén”
Versículo, “Los hijos son un regalo del Señor; los frutos del vientre son nuestra recompensa”. Salmo 127:3 (RVC)
Buen dia
Juan C Quintero
www.buendiatodoslosdias.com
