“El de manos diligentes gobernará; pero el perezoso será subyugado.” (Proverbios 12:24)
Constantemente dejamos de hacer cosas importantes que cambiarían nuestras vidas o impactarían positivamente las vidas de otros; solo por la excusa de “no tengo tiempo” o “yo no se que hacer”.
El Señor se agrada y además prospera aquellos que son diligentes en trabajar y ayudar.
Si eres uno de los que se quejan porque las cosas no le salen bien, que dicen no tener suerte, que no consiguen nada, pregúntate a tí mismo:
¿Soy diligente?
Pon en práctica hoy el esforzarte más, levántate de esa cama, deja ese cómodo sillón y ponte en acción con eso que llevas tiempo posponiendo o diciendo que no puedes.
Todo es posible si te dispones hacerlo.
Dios bendiga tu semana y premie tu esfuerzo.
-Por: Mildred Natera
