
Al recibir una invitación nos sentimos alagados… ahora, imagina por un instante que usted recibe una invitación para conversar de una persona altamente respetada o de influencia en su comunidad; quizás de un empresario a quien usted admira, o un deportista que es figura internacional… particularmente creo que no demorarías en aceptar la invitación y ajustar tu agenda para asistir a tan importante cita; y si esa invitación se repitiera, ¡se sentiría usted gratamente sorprendido(a)! ¿verdad?…
Pero hay quien es mayor que todas las personas del mundo, que tiene todo el poder y el conocimiento de todas las cosas que te dice: “Ven a mí. Estoy disponible. Ven cuando quieras. Ven tal como tú eres…. Entra, la puerta está abierta; te estoy esperándote. Tengamos un tiempo para compartir…”
En la Biblia, desde el primero hasta el último capítulo principio encontramos cientos y cientos de invitaciones para que nos acerquemos al Dios creador del Universo… es una invitación para estar con Él, acercarse a Él… para recibir guía y consuelo, una invitación para alabarle y adorarle con el único propósito de que le conozcas más a Él y recibir la revelación de Su infinito amor.
El llamado está dado de muchas formas y con diferentes voces -en susurros, gritos, órdenes, y con palabras amorosas o fuertes- es que Dios deja claro en su Palabra que Él quiere que tengamos una relación cercana e íntima.
Y lo quiere contigo.
Quiero que sepas que Dios está cerca y que Él está listo para escucharte, para reunirse contigo y que le abras tu corazón en oración…
Oremos: “Gracias Señor por invitarme a estar a tu lado, para hablar contigo y conocerte más, es para mí motivo de honra y un honor aceptar esta invitación… el privilegio es mío; acepto pasar tiempo contigo todos los días, sé que será para mí una poderosa bendición, lo creo y declaro en el nombre de Jesús, Amen”.
Versículos: “El Señor dice: «Rescataré a los que me aman; protegeré a los que confían en mi nombre. Cuando me llamen, yo les responderé; estaré con ellos en medio de las dificultades. Los rescataré y los honraré” Salmos 91: 14-15. (NTV)
Buen Día
Juan C Quintero
www.buendiatodoslosdias.com
