
Las malas decisiones, los problemas, las enfermedades, y otras cosas más con las que convivimos los seres humanos son como plagas que llegan, que destruyen, que azotan. Estos son los tiempos en los que el “devorador” aprovecha para tratar de sacar ventaja, quitar la fe, alejar a las personas de Dios y de su fe. Pero la escritura tiene una promesa grande. El Señor dijo: Yo les compensare a ustedes por todo el tiempo de perdidas.. Y si lo prometió Dios El lo va a cumplir… hay que tenerlo por seguro. ¡Dios nunca se rinde!, ni se rendirá.
Como persona en algunos momentos he tomado malas decisiones, las cuales me han traído consecuencias en la vida que me han llevado a pedirle a Dios su intervención, porque humanamente ya no había solución, y he visto su mano, he visto como a obrado en mi beneficio.
Desconozco tu vida y lo que haya pasado o lo que esté pasando pero de lo que si estoy seguro es que los momentos difíciles llegaran, a veces por las decisiones o a veces por situaciones externas.
Cuando la dificultad llega y los días se tornan duros nuestra actitud frente a ellos será la que nos ayude a salir con mayor rapidez de ellas. Deben ser estos tiempos de acercamiento a Dios, buscando su guía, protección y ayuda. Y el Señor que es misericordioso y nos ama promete compensarte, por todo lo que perdiste, verás tiempos de victoria, del fin de “las luchas” y del inicio de la recompensa.
¿Qué esperas?, acércate al Señor porque “Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza, siempre está dispuesto a ayudar en tiempos de dificultad” Salmo 46:1.
Oremos: “Señor, reconozco que a veces tomo decisiones incorrectas, que me alejan de ti y de tu voluntad. Te pido perdón, me acerco a ti en humildad para pedirte que me ayudes en mis dificultades y que me des fortaleza para mantenerme firme, lo pido y declaro en el nombre de Jesús, Amen”
Versículo: “Yo les compensaré a ustedes los años que perdieron a causa de la plaga de langostas…” Joel 2:25 (DHH)
Buen Dia
Juan C Quintero
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