
La vida es un constante aprendizaje desde que nacemos hasta que partimos de este mundo.
La calidad de la vida se mide por la calidad de lo que aprendemos durante nuestra existencia.
Si lo que se aprende está acorde con la Palabra de Dios, la vida será de bendición, pero si es bajo los parámetros del mundo, entonces se vivirá una vida corta en valores espirituales y morales a la manera de Dios.
Debes saber que Dios no diseñó la formación espiritual de los hijos como un evento semanal en la iglesia, sino como una conversación continua en la vida diaria, esto es: mientras se está en la casa, en la cotidianidad, al acostarse y al levantarse, con palabras, pero sobre todo con hechos.
En la Biblia, en el libro de Deuteronomio, capítulo 6, verso 67, dice: “Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino.”
El texto establece el orden correcto del aprendizaje de la Palabra de Dios: primero, “estarán en tu corazón”; porque no podemos transmitir lo que no vivimos.
Después viene el repetirla y hablarla en el día a día.
Esto sirve para decir claramente que la fe se puede enseñar en los momentos cotidianos, como mientras vamos en el auto, en el tiempo de las comidas, ante una noticia, frente a un problema, etc.
Te motivo para que aproveches cada oportunidad para enseñarles a tus hijos sobre Dios, por ejemplo, en el camino a la escuela, cuando algo bueno pase para agradecerle al Señor; ante una dificultad para que oren juntos.
No creas que el poco tiempo que tus hijos están en la iglesia es suficiente; pero tú los tienes todos los días; en casa está el primer ministerio, los padres son los primeros pastores.
En realidad, no se necesita ser un teólogo, sino que se necesita ser intencional.
Oremos: “Amado Señor, graba tu Palabra primero en mi corazón, para poder transmitirla a mis hijos con naturalidad. Hazme intencional en cada conversación y que en mi hogar se viva en tu verdad. Esto lo oro en el Nombre de Jesús. Amén”.
Versículo: “Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino”. Deuteronomio 6:67
Buen Día
Juan C Quintero
Buendiatodoslosdias.com
